Wikileaks con un chorrito de Soda: Persiana americana por Santiago O´Donnell

charlyalberti

Por Santiago O´Donnell / Ilustra: Horacio Petre

Charly Alberti es un artista. Un músico famoso, baterista del legendario trío de pop-rock argentino, Soda Stéreo. Como tal, Alberti  está inmerso en la batalla cultural por el reconocimiento de la propiedad intelectual, nacional y extranjera, de su obra y la de otros artistas como él. Pelea por sus derechos y los de todos los autores intelectuales  en un país con software libre, con CDs  y DVD truchos,  con archivos musicales, series de tevé y películas que se bajan gratis por internet.  Un país  de remedios genéricos que siguen fórmulas de laboratorios extranjeros y no siempre pagan las regalías correspondientes, un país de ferias populares que venden ropa copiada a las grandes marcas internacionales, que llega de contrabando y  a precio de ganga desde la Triple Frontera.

En esa guerra Alberti vendría a ser un agente encubierto de la embajada de Estados Unidos. Un referente de intereses estadounidenses, pero envuelto en la bandera argentina, para que no se note que la movida viene de afuera.  Una especie de Persiana americana. O tal vez nunca se dio cuenta que estaba siendo operado por la embajada. En ese caso usaron su cabeza como un revólver.

Según una serie cables de la embajada estadunidense filtrados por Wikileaks, la defensa de la propiedad intelectual estadounidense es una de las prioridades de la embajadas de ese país. En particular, es un tema que asumió como propio  Earl Anthony Wayne durante su estadía como embajador en Argentina entre enero del 2007 y abril de 2009. Es muy probable que Wayne haya mantenido su cruzada a favor de esta causa en su actual puesto como embajador en México, pero los cables de la filtración terminan pocos meses después de su partida de Buenos Aires. Lo cierto es que ni antes ni después  mostró la embajada en Buenos Aires  tanto interés en el tema  como durante el mandato de Wayne.Para los estadounidenses, la propiedad intelectual abarca patentes y marcas, por un lado, y derechos de autor, por el otro.

En las negociaciones de comercio internacional, típicamente Estados Unidos y los países desarrollados  exigen que sus patentes, marcas y derechos de autor sean respetados en los países en desarrollo. A cambio, los países en desarrollo exigen que los países desarrollados abran sus mercados a los productos agrícolas producidos más allá de sus  fronteras, y que no subsidien a sus propios granjeros.En los noventa, durante la llamada Ronda de Uruguay de la Organización Mundial de Comercio, en el marco de un acuerdo mundial de tarifas e inversiones, Estados Unidos logró imponer un tratado de propiedad intelectual, el TRIPS.  Para adecuarse al TRIPS, Argentina aprobó una ley de patentes a principios del gobierno de Néstor Kirchner, con el apoyo de todas las bancadas menos el socialismo y la Izquierda Unida. Según los cables de la embajada, el gobierno argentino  argumenta  que con esa ley da por cumplidas sus obligaciones con Estados Unidos.

Sin embargo, para Washington, Argentina no hace todo lo que debería hacer. Desde 1996 a la fecha Argentina integra una lista de países que no alcanzan el  grado de cooperación suficiente, según la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos. En el 2013 Chile y Venezuela, además de Argentina eran los países sudamericanos en la lista, llamada “Special 301 Priority Watch list”. Los demás países sudamericanos salvo Uruguay integran una segunda lista: “Special 301  Watch list” a secas, sin “Priority”.  Uruguay salió de las listas en 2007, año en que Brasil pasó de la primera a la segunda lista. Lo demás sigue sin muchas variantes desde el debut de las listas en los 90.

El estar en las listas tampoco parece ser demasiado grave. Habilita al  Departamento de Comercio estadounidense a presentar denuncias ante la Organización Mundial de Comercio y a remover, si así lo desea, preferencias arancelarias que voluntariamente le concede a  países en desarrollo. En el caso argentino la preferencias arancelarias recién fueron retiradas en 2012 y no fue por un tema de propiedad intelectual. Sin embargo, por ley del  Congreso estadounidense, cada año, cada embajador de ese país  debe elevar un informe al Departamento de Estado sobre el  estado de la propiedad intelectual  en el país anfitrión, más la recomendación correspondiente con respecto a la pertenencia de dicho país en una de las listas  de mala conducta.  La filtración incluye los informes de 2006, 2007, 2008 y 2009, los tres últimos firmados por Wayne. Todos ellos recomiendan la  permanencia de Argentina en la lista prioritaria.

Los informes argentinos  incluyen quejas de los laboratorios  Bristol-Myers Squibb,  Eli Lilly, y Merk, Sharpe & Donne por diversas trampas legales y regulatorias que permiten a laboratorios locales ignorar sus patentes y  comercializar libremente medicamentos copiados. También acusan al estado argentino de abastecerse con hasta un 90 por ciento de software no registrado. Año tras año  la embajada informa que a pesar de millones de películas y discos truchos decomisados por autoridades argentinas, el incentivo para dejar de piratear es mínimo porque es prácticamente imposible que un infractor reciba una pena de  cárcel.   Lo mismo para quienes bajan contenidos gratis desde la comuputadora.

Como excepción,  el informe del 2009 destacó con tono esperanzado que por primera vez en Argentina ese año  un hombre había recibido una condena de diez meses de cumplimiento efectivo  por vender DVDs truchos. En el mismo  informe la embajada se quejaba de que “piratas de películas condenados típicamente reciben  condenas de trabajo voluntario (probation) o condenas en suspenso.”

En medio de esta gran batalla comercial,  legal, y por qué no, cultural, el embajador Wayne decidió avanzar en varios frentes.  Primero, alentó la redacción secreta  en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina   de un proyecto de  ley de marcas registradas con amplias facultades jurisdiccionales y duras sanciones para los infractores. Segundo, reclutó legisladores afines para que presenten  dicho proyecto de ley en el Congreso Nacional, pero a título propio y no nombre de la embajada o la cámara de comercio estadounidenses .  Tercero, creó  un grupo de fiscales, jueces y funcionarios del gobierno argentino dispuestos a trabajar codo a codo con la embajada para mejorar a protección de la propiedad intelectual en Argentina.  Cuarto,  trabajó con la cámara de comercio, escuelas, universidades, medios de comunicación  y referentes culturales para instalar la idea de que defender la propiedad intelectual con penas de cárcel, tanto en La Salada como en internet, es lo mejor que le pude pasar a la Argentina.

Los informes de Wayne no nombran a los congresistas que presentaron los proyectos de ley en el congreso, ni a los jueces, fiscales y funcionarios que participaron de las reuniones con los expertos en propiedad intelectual de la embajada y que luego viajaron a Estados Unidos para recibir entrenamiento con financiamiento de la INL, la agencia antinarcóticos  internacional del Departamento de Estados. En cambio destaca con nombre y apellido el protagonismo de Charly Alberti en el seminario para los funcionarios argentinos.  El nombre de Alberti vuelve a aparecer  en un cable del 2008 que destaca su disponibilidad para seguir adelante con la campaña estadounidense a  favor de la propiedad intelectual.

Con la partida de Wayne decrece el interés de la embajada. Mientras que él  informaba cada dos o tres meses sobre  la campaña, tras su partida no hay más cabes sobre el tema. En cambio, Alberti reaparece en el 2009 reconvertido en líder medioambientalista invitado por la embajada para promover certificaciones y tecnologías estadounidenses para la construcción de viviendas ecológicas.

La serie empieza con el informe de propiedad intelectual de 2005, firmado por Wayne el 17 de febrero del 2006. El informe menciona el fracaso legislativo de un “prometedor” proyecto de ley para perseguir y castigar con cárcel a  la piratería de marcas.

Enmiendas a la legislación existente: Un proyecto de ley prometedor para modernizar la ley de marcas registradas (Ley 22,362),  que en la Argentina lleva más de un cuarto de siglo, murió en un comité del Congreso. Ese proyecto de ley, introducido en agosto 2004, contenía varias medidas que hubieran fortalecido  el régimen contra la piratería de marcas. Especificamente, el proyecto de ley hubiera involucrado a la agencia impositiva argentina (AFIP) en investigaciones de piratería de marcas; hubiera expandido la Unidad de Investigaciones Financiaeras de argentina (UIF) para incluir la piratería de marcas entre los crímenes que debe investigar; y hubiera aumentado las penas para los convictos por pirater´çia de marcas (eliminando el servicio comunitario como una sentencia posible.)  Un abogado que ayudó a redactar el proyecto le dijo a la Embajada que la legislación será reintroducida en el 2006. El mismo abogado culpa por el fracaso de la legislación al letargo de las cámaras de comercio argentinas, que según él  no apoyaron activamente el esfuerzo.

En el informe del 2006 ya no hay más letargo. Según el cable que lo transmite, fechado 21 de febrero de 2007,  la cámara estadounidense escribe su propio  proyecto de  ley, inspirándose  en el que no había prosperado el año anterior.  El autor muestra su familiaridad con la cámara empresaria estadounidense
nombrándola por su apodo,” la AmCham”.

Mientras tanto, el comité de la AmCham creó un nuevo poryecto de ley de marcas registradas, usando el del 2004 como base, la cual aún no ha sido introducido en el Congreso. (Nota: un líder de la AmCham indicó que probablemente no sea introducido a menos que pueda ganar el apoyo de las cámaras locales. Fin de nota) .

 Un mes después la embajada y la AmCham se juntaban para celebrar el Día de la Propiedad Intelectual, cuenta otro cable, fechado 3 de mayo del 2007.

El Día Mundial de la Propiedad Intelectual, desginado por laOrganización de Propiedad Intelectual, fue celebrado el 26 de abril. Ese día el Embajador participó de una serie de eventos diseñados para enfatizar los aspectos positivos para Argentina que trae mejorar la protección de propiedad intelectual. El más público de esto eventos fue el  lanzamiento, con el embajador de anfitrión, de un concurso organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos  (AmCham). El concurso le pide a los participantes-estudiantes universitarios y jóvenes profesionales-que escriban un ensayo que describa cómo la propiedad intelectual  beneficia a la Argentina. Los ganadores recibirán cusos de posgrado gratis en una universidad local.

El aniversario también sirvió para lanzar una petit campaña de prensa, añade el cable.

La cobertura incluyó  varios artículos en diarios e informes de televisión. El diario de negocios “El Cronista Comercial le dedicó un llamado de tapa y una editorial de ¾ de página adentro firmada por el embajador Wayne, enfatizando la protección a la propiedad intelectual como la manera más creativa de nutrir la creatividad. La Oficina de Prensa trabajó con un editorialista local para coordinar una segunda editorial esa misma mañana en el diario líder “La Nacion”, que expresó que en los países en que la piratería es más alta, el resultado es una oferta reducida de esfuerzos creativos, con el consecuente empobrecimiento cultural .

Sin embargo, el Día Mundial de la Propiedad Intelectual no fue un paseo en el parque para las huestes del embajador. Según cuenta el cable,  ese día, un conflicto con un laboratorio estadounidense desnudó la trama de intereses en juego en el negocio de la propiedad intelectual. Porque además de ser un derecho, la propiedad es un negocio.

El Día Mundial de la Propiedad Intelectual llegó en el medio de una controversia pública sobre el derecho a la propiedad intelectual. La empresa farmacéutica estadounidense Bristol-Myers Squibb (BMS) obtuvo una patente en enero del 2007 para un nuevo producto anti- SIDA, producido en  sociedad con Pfizer, otra empresa estadounidense. BMS obtuvo rápidamente una medida cautelar en contra de una empresa local que había ofrecido vender copias al programa de SIDA del gobierno argentino.Una cámara que representa a la empresa local sacó un avisdo de una página en la mayoría de los diarios, denunciando la situación, y nombrando al juez que la tomó. Al día siguiente el Ministro de Salud Ginés González se unió a la disputa diciendo que las patente4s medicinales “generan monopolios y ponen en riesgo el acceso a los medicamentos.” También escribió un editorial el 20 de abril en el que tildó a los pacientes de SIDA de “rehenes” de las empresas multinacionales.

Otro cable, fechado 11 de mayo de 2007, dice que la embajada no va a decir que está detrás del proyecto de ley redactado por la Am Cham porque podría ser contraproducente.

Plan de Acción: Dadas las sensitividades del gobierno argentino, hacer lobby directo para mejorar la legislación de propiedad intelectual sería contraproducente. En cambio, la estrategia de la embajada es trabajar con cámaras de negocios y rtepresentaciones diplomáticas y miembros del Congreso de Argentina que piensen como nosotros. Le estamos apuntando a una modificación de la ley de marcas registradas redactada por miembros de comité de propiedad intelectual de la Cámara de Estados Unidos (AmCham).

Dos meses después, el 30 de agosto del 2007, otro cable firmado por Wayne anuncia que la embajada había llevado adelante un taller multidisciplinario sobre el derecho a la propiedad intelectual.i El embajador informó que el grupo había usado el  taller para redactar un borrador  puso  un manual de “mejores prácticas”  para defender ese derecho.

La embajada fue anfitriona de un taller para facilitar la escritura por parte de funcionarios argentinos y representantes del sector privado de un manual de mejores prácticas  y lograr un acuerdo generalizado entre los participantes para formar un grupo de trabajo de propiedad intelectual.  El taller fue diseñado y dirigido por el director del programa de OPDAT del Departamento de Justicia  y su equipo de entrenadores. El borrador de manual  creado durante el taller fue específico sobre Argentina y reflejó la amplia experiencia yt conocimientos de los participantes. ..
 La conferencia, junto con la subsecuente publicación del manual, es clave para cumplir con el plan estratégico de la embajada para los derechos de propiedad  intelectual (ver cables). Los participantes argentinos en el programa incluyeron un juez federal criminal, fiscales (federal, de la provincia y de la ciudad de Buenos Aires), investigadores de Gendarmería y Prefectura Naval, autoridades impositivas y aduaneras, abogados privados que trabajan temas de propiedad intelectual, y representantes de organizaciones privadas interesadas en mejorar la protección de la propiedad intelectual.  Por el alto nivel de crímenes vinculados a la piratería en la Triple Frontera (donde Argentina, Brasil y Paraguay comparten fronteras), la embajada hizo arreglos para que tanto un funcionario aduanero como un un funcionario de una fiscalía de la región puedan participar en el taller.

A semejantes luminarias de la burocracia estatal y del sector  empresarial , la embajada sumo un par de nombres del mundo artístico creativo: el rockero Charly AlbertI y el productor de cine Carlos Mentasti.

Para ayudar a los participantes a darse cuenta de la dimensión del costo de las violaciones al derecho a la propiedad intelectual, el taller se complementó con presentaciones de dos de las industrias creaticvas más prominentes de Argentina, el cine y la música. Uno de los oradores fue Charly Alberti, baterista del afamado grupo de rock argentino, Soda Stero, quien señaló que “una sociedad que no protege propiedad intelectual es una sociedad que no Alienta el pensamiento, y por lo tanto no puede evolucionar. Carlos Mentasti, co-propietario del estudio de filmación Sono Argentina y productor de películas, habló del número significativo de personas que emplea la industria de las películas. El orador de cierre fue el embajador, qien discutió con los participantesw su trabajo en el manual y sus perspectiva sobre la protección a los derechos de propiedad intelectual en Argentina.  La sección económica también ofreció una recepción para que los participantes puedan conocer a las agencias de seguridad de la embajada (FBI y DEA), y la Sección Política. Unqa oportunidad importante, ya que muchos de los participantes tienen responsabilidades que se extienden más allá del tema de propiedad intelectual …el entusiasmo que generó el taller fue alentador.

Según el cable,  uno de los puntos salientes del taller fue cuando el instructor  comparó a los moderno ladrones de propiedad intelectual  con el mafioso Al Capone.

APLICANDO LAS LECCIONES APRENDIDAS EN EL CASO AL CAPONE- Como se destacó durante el taller conducido por el equipo OPDAT, Al Capone fue a prisión por ofensas impositivas,  ilustrando la conveniencia del enfoque multidisciplinario, uno que incluye investigadores impositivos, es el mejor enfoque cuando se investigan crímenes complejos.

La campaña continuó. El 11 de septiembre del 2007 la AmCham fue sede de una conferencia académica internacional sobre propiedad intelectual que la embajada calificó como “exitosa” en un cable del 20 de ese mes, y que contó con la participación de representantes de Nike, Ford y Microsoft, entre otras marcas. El despacho diplomático destaca la importancia de un editorial del embajador oportunamente colocado en el diario Clarín.

Un editorial firmado por el Embajador fue prominentemente desplegado el día anterior en el diario Clarín, el diario de mayor circulación de Argentina (400,000), y la AmCham distribuyó una copia a cada uno de los presentes en la conferencia. Participantes elogiaron la editorial  por enfocarse en los aspectos positivos de proteger la creatividad argentina. 

El 26 de febrero de 2008 Wayne volvía a recomendar que Argentina quede en la lista negra de los que no respetan la propiedad intelectual. El informe dejas constancia de que el proyecto de ley de la AmCham había sufrido nuevos fracasos en el Congreso.

Mientras tanto, el comité de propiedad intelectual de  AmCham creó una ley de marcas registradas usando como modelo el proyecto del 2004. Este proyecto de ley de AmCham fue presentado en el congreso por un parlamewntario que piensa como nosotros. Pero el proyecto no se movió en el parlamento durante el 2007. 

Menos de u mes más tarde Wayne volvió a la carga. Esta vez, con un amplio informe a un año de haber formado el grupo para combatir la piratería intelectual.  Tanto el proyecto de ley de la AmCham como Charly Alberti, como los diarios “aliados”, La Nación y Clarín,  tuvieron su lugar en el cable que transmitía el informe, fechado 17 de marzo del 2008.

La modificación de la ley de marca registrada de la AmCham fue presentada formalmente por un senador, pero no ha avanzado más allá…

Los dos principales diarios de Argentina, La Nación y Clarin, demostraron ser aliados dispuestos, en este esfuerzo, dando lugar a editoriales del embajador, cubriendo eventos de propiedad intelectual apoyados por la embajada, y otros temas vinculados a la propiedad intelectual.–Trabajando con figuras públicas de Argentina: Charly Alberti del megagrupo de rock local Soda Stereo , que habló en el seminario del Departamento de Justicia a favor de la protección de los derechos de autor en la musica, ha expresado interés en participar en futuros esfuerzos a favor de la propiedad. 

Tras la partida de Wayne,  en abril del 2009, los cables casi no volvieron a ocuparse del tema, salvo para registrar la visita de un funcionario estadounidense a una conferencia sobre piratería organizada por la AFIP en junio del 2009.  Aunque la filtración de Wikileaks siguió hasta principios del 2010 nunca más se habló del grupo de trabajo de funcionarios y empresarios.

El manual de mejores prácticas, que sería financiado por la embajada y que debía ser distribuído en el 2008, nunca vio la luz, al menos como documento de la embajada o de  la AmCham.  Sin embargo, en  noviembre de 2012 el Ministero de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva lanzó la “Guía de Buenas Prácticas en “Gestión de la Transferencia de Tecnología y la Propiedad Intelectual”. Si bien el ministerio se adjudica la autoría de la guía, aclara fue elaborada “en base a consideraciones y resultados obtenidos a partir de un proyecto de colaboración con las siguientes instituciones:  Innovos Group S.A. (Argentina), Neos Ltda. (Chile) y The International Technology Transfer Institute – ITTI, Universityof Hampshire School of Law (Estados Unidos de América).” La Guía también cita abundante bibligrafía de universidades estadounidenses.

Mientras el grupo de manual desaparecía de los cables de la embajada a principios del 2009 Charly Alberti seguía presente, ahora en un cable firmado por la sucesora de Wayne, Vilma Socorro Martínez, fechado  el 7 de octubre del 2009.

El cable, titulado “Liderando el camino hacia la edificación verde en la Argentina, habla de las dificultades para vender una certificación estadounidense de “edificio verde” llamada LEED.  El cable destaca que los edificios de bajo consumo energético, llamados edificios verdes, además de favorecer al medio ambiente, también ayudan a las empresas de Estados Unidos, porque son las que tienen los materiales y la experiencia que hace falta para fabrica edificios verdes que cumplan con la norma LEED.

La adopción de LEED en este importante mercado ayudaría a orientar a los constructores locales hacia compañías estadounidenses como fuentes de tecnología y materiales para el uso eficiente de la energía, energía eficiente, además de contribuir a la reducción de emisiones globales. 

La cosa es que el Consejo Argentino de Edificios Verdes había organizado un evento para promocionar la norma LEED y allí estuvo Charly Alberti, invitado por la embajada. Parecía otro. En el cable firmado por Martínez ya no era una estrella de rock sino de pop latino. Y ya no era un experto en propiedad intelectual, sino un líder ecológico. Pero seguía siendo él, Charly Alberti.

Como auspiciante de alto nivel del evento, la Embajada promovió las empresas y  la certificación estadounidense de edificios verdes, a través de invitaciones a contactos clave en la Cámara de Energía Renovable y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, así como la estrella del pop Latino y activista por el cambio climático Charly Alberti, coordinando la amplia cobertura que tuvo el evento en medios gráficos y televisivos,  y hablando de las iniciativas del presidente Obama sobre cambio climático y energía renovable.

A continuación el autor del cable se pone reflexivo. Si bien no pone en duda el “valor” de las “ideas” de Estados Unidos, al menos reconoce la posibilidad de que no todos los argentinos quieran adoptarlas.

 La certificación de edificios verdes aporta un ejemplo interesante del delicado balance que deben mantener los argentinos entre reconocer el valor de la tecnología y las ideas de Estados Unidos y sus sospechas de ser cooptados por reglas estadounidenses.  

Adelanto del libro que Santiago O´Donnell está realizando a partir de la lectura de los cables de Wikileaks, continuación del primer volumen titulado Argenleaks.

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