Thursday 22nd June 2017,

Pepino Fernández: “Somos maestros de piqueteros”

Texto y fotos: Anita Pouchard Serra

Once, Güemes, Metan… poco a poco nos alejamos de los carteles que nombran lugares conocidos a través de postales turísticas. “Estos gringos se habrán perdido en camino” pensará el gendarme al no encontrar nada de droga en nuestras mochilas durante los frecuentes controles en un camino famoso por el narcotráfico. Así empezamos a seguir la ruta 34 hacia Pocitos, la ruta de los que la supieron cortar cuando hizo falta, a partir de la década del 90. Un viaje que nos llevó a estar sentados, un lunes a la 5 de la mañana frente a “Pepino”, a 1800km de Buenos Aires, y tantos más de nuestro país, Francia. Una sensación de haber llegado tan lejos que ya no estaríamos muy alejados del fin del mundo, donde sin embargo parecía comenzar otro.  Este otro mundo con cual nos íbamos a encontrar se llama Unión de Trabajadores Desocupados de Mosconi . Durante 3 días, con el orgullo de lo cumplido a lo largo de los últimos 16 años, Pepino, su referente emblemático nos guío a través de su “pueblo de irreductibles”  y su historia personal.

De José Fernandez  a “Pepino”, construcción de una rebeldía

Un archivador sobre la mesa, los lentes sobre la nariz, Pepino repasa unas cartas, entre las varias que recibe todos los días. Una, escrita por una jueza, dice:

“Estimado José “Pepino” Fernandez y Union de Trabajadores Desocupados. Solicito su ayuda respecto al caso de dos jóvenes delincuentes, hoy en proceso penal para que puedan integrar la UTD a fin de lograr su reinserción.”

Seguramente en Mosconi, como en otros lugares, hay niños que escriben a Papá Noel para pedirle regalos. Seguramente también hay gente que prende velas o hace ofrendas a la tierra para que se realicen sueños o se resuelvan problemas. Pero en Mosconi parece existir otra esperanza. Una esperanza que atraviesa distintas generaciones, culturas y distintos sectores de la sociedad. Una esperanza llamada Pepino. ¿Cómo José Fernandez empezó a ser el que llamamos “Pepino”, con todo lo que implica hoy un tal nombre? ¿Cómo una noche uno se duerme como todos los días y se despierta con ganas de gritar? Más que la historia de una noche, es la de un proceso; una suma de experiencias tanto íntimas como colectivas, un proceso que nos cuenta Pepino en estas palabras:

En mi familia soy el tercero de 11 hermanos, todo empieza por la familia, después pasa al barrio y del barrio a otros lugares. Mi viejo siempre ha sido un hombre solidario, hacía cosas gratis para el pueblo de Mosconi, la cancha de fútbol, plazas, arreglaba las calles, todo gratis y yo en mi casa aprendí de él mucho, aprendí a ser solidario. Primero porque éramos 11 hermanos y no alcanzaba la plata, entonces tuve que salir a trabajar, no sólo es que teníamos, sino que yo ya era rebelde y me independice a los 17 años. Me gustaba vender lo que sea o trabajar de lo que sea. Y la escuela no me gustaba, nunca me gustó. No terminé la segundaría siquiera. Seguí hasta que laburé en varios lugares, en los clubes sociales, de cantinero, de mozo, en bicicletita, así hice muchos trabajos.

Como era rebelde, y me gustaba andar por la calle, mis viejos me llevaron a un colegio donde estuve internado durante 2 años, porque decían que yo no quería estudiar. Me llevaron con la policía y estuve internado todo el año ahí, al final cuando estaba ahí tenía tiempo para estudiar, porque estaba ahí nomás. Era un lugar agrícola entonces vos aprendés a cómo sembrar varias clases de plantas, de flores, en distintas estaciones del año, maíz, girasol, y sembramos miles y miles de hectáreas así. Y al final tuve la suerte, y mi vieja que decía que yo no quería estudiar, de ser el mejor alumno en cuarto grado y me llevé medallas, saque 8 medallas en deportes, educación y gane dos concursos de respuestas y preguntas, ¡pero porque daban plata, sino no ganaba! Había sido buen alumno pero seguía rebelde. Después vine de vuelta a Mosconi, me vine a hacer el sexto y séptimo grado. Para el estudio andaba bien, lo que pasa es que no me gustaba, no era lo mío. Peleaba con todos. Era para otro, yo era más para trabajar. Después ingrese al club social de YPF a los 13 años, abandoné la escuela técnica, me dediqué a trabajar, era un trabajo más permanente, que me pagaba bien. Y seguí ahí hasta que a los 17 años entré a YPF pero en todo ese tiempo, mis viejos me pedían que no me meta en ningún partido político, en ningún sindicato, decían que era para los vagos, ¡y bueno, no me metí en ninguno, ni nada!

Todos tenían que estudiar decían, porque lo único que va a salvar a nuestros hijos es el estudio, tenían razón. Mis 7 hermanas son maestras. Yo empecé a ayudarlos a todos, o sea toda la plata que recibía de mi sueldo se la daba a mi vieja, para que ella reparta entre todos. Después entró mi hermano más chico a YPF, “JiPi”, que nos ayudaba también. Esto nos ayudó, porque hoy cada uno tiene su casa, cada uno su trabajo, eso es lo que necesita un pueblo. Todo lo que te da la familia, hay que devolverle al pueblo. Igual en la escuela, te juntas con otros chicos, pero la base fundamental es la que te enseñan los padres, para ser una persona más o menos que quiere ayudar. Eso es lo que me enseñaron ellos. Y de ahí me metí en la lucha.

Seguí laburando en YPF hasta que se privatiza. Y nunca me quise meter en los sindicatos, si me metí cuando se privatizó YPF, porque ahí a YPF había que defenderlo. Se hicieron muchas huelgas, pero lo perdimos, nosotros lo perdimos por no luchar en conjunto. Yo abandoné dos años y la mayoría de la gente abandonó la lucha en este momento, me vine al último bastión en Comodoro Rivadavia, en Chubut y seguí luchando ahí hasta que la gente abandonó, quiso recibir la plata de indemnización y me volví.  Estuve dos años sin trabajar, porque estaba enojado, porque era bien nacionalista y veía lo que hacían con  YPF, hasta que logré entrar de nuevo en empresas privadas pero era otra cosa, después la lucha la hice mucho con los compañeros de YPF, tomando plantas de almacenaje, pozos, todo y todo lo que aprendí lo traje para Mosconi. En 1997 se hace un corte grande, ahí me metí, y hasta la fecha de hoy no pude salir. Me quedé con la Unión de Trabajadores, haciendo cortes de rutas y dejé de laburar en las privadas hacia 1999.

Me metí porque yo era de YPF y no quería laburar más en privadas, hacia buena plata, pero no quería más. Trabajaba 30 días y tenía 30 días de descanso. Ganaba miles de dólares por mes. Yo soy inyeccionista experto en fluidos de perforación, laburaba en plataformas donde hay mucha plata.

¿Y decidiste renunciar a eso, de un día para el otro?

No porque yo ya había hecho mi vida, anduve por todos lados, así que para qué ya seguir así. Me metí acá para ayudar a la gente. Lo que hacía con mi familia lo hice por el pueblo de Mosconi. Y empezó así, desde cero porque no había nada. Había andado por muchos lugares, siempre tuve facilidades para hacer las cosas, tuve mucha suerte en la vida, nací con una estrella, siempre me han salido bien las cosas. Entonces me metí acá e hice muchos cortes de ruta, de accesos, y conseguí muchos beneficios para la gente. Eso hizo que me vuelva importante para esta gente, para los movimientos. Nunca digo nada, siempre hago. Yo no estoy de acuerdo con la manifestación, el acampe, la olla popular. Para mí, es corte de ruta si o sí. Es la solución, una medida muy extrema. Corte a los yacimientos, ahí sí le duele a la empresa, el corte de ruta no le duele porque afecta al usuario. Le duele porque en un día pierden millones y millones. ¡Entonces cuanta plata hay! Ahí cuando les duele vienen a negociar, hasta los gobiernos vienen. Mucha gente me ha llamado para hacer este tipo de acción. Los mismos diarios me han inflado, no necesito armas, yo no lucho con armas, siempre lucho con la cabeza.

Cortar rutas para abrir caminos

El leitmotiv de la Unión: la acción. No dejar en paz a las grandes empresas, salir y cortar. En la UTD mejor vale un buen corte de ruta que grandes discursos. De hecho tampoco se siente la necesidad de organizar asambleas. ¿Será que la UTD camina sola? Si no se puede trabajar se corta la ruta, se ocupa un ministerio para reclamar lo que se le debe al pueblo, lo que nos explica Pepino en estos términos:

“Nosotros no seremos millones acá en Mosconi, pero sí somos miles de millones en recursos naturales que van a todo el país. Le sacamos a las petroleras, porque tienen mucha plata, entonces le cortamos los accesos y la producción y nos dan materiales para hacer casas. Si no cortás no colaboran. Así hay que hacer para que dejen algo al pueblo. Porque yo estuve en los pozos petroleros y sé cuánto facturan, son millones y millones de dólares, ¡plata hay! Si hacen estos pozos por qué no van a hacer algo para el pueblo. Yo siempre me dediqué a trabajar, y a sacarle al que más tiene, no soy Robin Hood pero…

Denunciar, mostrarles que nosotros con menos recursos hacemos más cosas que los gobiernos. De los 58 municipios de la provincia de Salta, después de Salta capital, Mosconi es el que más plata recibe. ¿Dónde está la plata? Nosotros sin plata somos un municipio paralelo y hacemos más.  Demostramos que se puede. La solidaridad siempre te hace perder plata, pero nosotros cortamos la ruta para abrir caminos.

¿No tuviste miedo nunca?

No, no tuve miedo nunca, y siempre fui sin armas. Una vez fui solo con 3 compañeros e hicimos grandes cortes. En destilerías, en la ruta, en todos lados. Y además, ya que estoy así, como enfermo, yo voy con el nombre, como los jugadores de fútbol que ya están viejos, van con el nombre, es lo que queda ¡y funciona! Y bueno es el único sistema que encontramos para que el gobierno piense en nosotros. ¿Vos cuanto recorriste entre capital y acá, 1800 km no? , ¿Entonces como nos van a escuchar acá si no tengo la prensa nacional e internacional? Les gusta hablar de los puterios y no de un pueblo, no se fijan de nosotros, tampoco la televisión estatal. No miran si faltan hospitales, agua, energía, ellos no se fijan. Por eso tenemos que salir a luchar. Porque además los gobiernos primero te muestran los dientes, pero después te muerden.

Mosconi, UTD, YPF…la distancia no impide que estas palabras habiten una parte de nuestra memoria. Unas palabras que simbolizan una lucha que transformó la rabia en una construcción colectiva, hoy un verdadero municipio paralelo, y una de las experiencias fundadoras para numerosas organizaciones sociales del país. Es cierto que en Mosconi la UTD está en boca de todos y no es casual cruzarse con un camión, pintado con la sigla de la organización. Emprendimientos, cooperativas, proyectos de interés público, escuelas, los frentes de trabajo de la UTD son múltiples. La Unión de Trabajadores Desocupados, no es un movimiento, sino una unión, y eso no es un detalle menor. Lo que une a todos acá es la necesidad de trabajar más allá de corrientes de pensamiento político, el ideal de vida es un trabajo genuino para todos. La pelea se da juntos siguiendo este objetivo y la puerta está abierta a cualquier persona que tenga esa necesidad. Hasta las mismas casas, construidas por la UTD alojan a gendarmes y policías, estos mismos que capaz un día tuvieron que reprimir los cortes de ruta de la organización. Pero como dicen en los pasillos de la UTD, Pepino no es rencoroso.

“Yo no le pregunto a nadie, quién es, si es policía u otra cosa, sea lo que sea, a nadie le pregunto. Acá vienen todos, es como la legión extranjera. Este portón ahí está abierto, entra cualquiera. Ahí no dice prohibido pasar, ahí está abierto todo el día, desde la 5 por la mañana. “

Sin embargo esta suma de perfiles y culturas tiene sus dificultades, y parece que lo más difícil no es cortar la ruta o desafiar a un gobierno sino hacer trabajar a la gente. Acá funciona el sistema del día trabajado-día pagado, para motivar a la gente, todo eso bajo control de otros trabajadores, que mediante listas verifican los que vienen y los que no. Pepino esta siempre ahí, muchas veces dejando vacía su silla de rueda para ocuparse de varios asuntos, recibir gente, responder a preguntas y resolver problemas.  ¿Será Pepino una especie de jefe de la UTD?

“Una vez me preguntaron si era un líder o un caudillo. Yo les contesté que acá en Mosconi no hay líder, ni caudillo, que el pueblo es el único líder y caudillo. Los trabajadores tienen que manejar a los trabajadores. No somos una empresa nosotros, somos un grupo solidario. En la UTD somos un montón y manejamos todo nosotros. Porque los funcionarios o grandes empresarios se prenden entre ellos. Eso es lo que esclaviza al pueblo, plata les sobra, recursos hay muchos para crear empleos.

El problema es que nadie quiere tener responsabilidad, nadie quiere tener problemas. Yo soy el más duro acá y a veces hay que enfrentarse a patotas, fui atacado. Todos los problemas pasan por acá, saco los problemas encima. Tengo 300 causas porque asumo la responsabilidad de los cortes. Es mucho sacrificio. Ningún legislador hace esto. Tampoco personas. No soy jefe, soy un referente. Por los riesgos que tomo siempre. No importa el calor, la lluvia. Hay mucha gente que se sacrifica en silencio, pero a veces la gente cree más al que habla mucho.”

Un jefe no, pero maestro sí

Sobre varias paredes de la UTD se pueden ver afiches del Festival en solidaridad a Pepino Fernandez, que distintas organizaciones sociales y políticas organizaron el 31 de enero pasado en Buenos Aires donde Pepino estuvo. Cuando algún visitante lo viene a ver, Pepino le muestra orgullosamente el afiche y se alegra que a 1800 km de Mosconi su lucha y la de la UTD reciban tanto apoyo.

“Dentro de la historia de nuestro país y sus momentos más críticos, Mosconi es un emblema, pero no sólo por los cortes de calles, por el piqueterismo, también porque se transformaron varias cosas, escuelas, universidad, son varias alternativas. Hice muchas charlas en los movimientos, por eso decimos que somos maestros de maestros, o sea maestros de piqueteros. Nosotros tuvimos la escuela de YPF, entrando desde chicos, viendo a lo mejor cosas que el resto de la gente no ha visto, viendo lo que era el Estado. Y cuando se fue YPF, trabajamos en las privadas y eso te permite tener otra visión. Por mi persona y por el movimiento de la UTD, que celebren a mi pueblo en otro lugar me pone muy contento, no alcanzan las palabras para agradecer lo que esta gente hizo por mí. Pensé que era un desocupado más y un movimiento social más y parece que no. Ahí se ve la gente cuando se trata de solidaridad, no lo hace un gobierno, lo hace la gente, es el Estado de los movimientos sociales, luchan por gente que no tiene, entonces no hay palabras para agradecer esto.”

Una alegría personal, pero también dirigida a los movimientos sociales y su capacidad de unirse ante objetivos comunes. “Me alegró mucho ver mucha gente junta de vuelta, que se puedan juntar para luchar juntos. Eran muy divididos. Mas seámos, más cosas podemos pelear y ganar.”

Si la UTD logró inspirar a varios movimientos, cuales son los referentes históricos o políticos de la UTD?

Ningún político hace esto. Yo aprendí de mi familia.  Todo mi sueldo iba para mi madre que repartía. La gente de Buenos Aires habla mucho de Marx, Lenin, Stalin, Mao Tsé Tung…Ahí me enteré de quiénes eran. Yo ni sabía ni quien era el Che Guevara. Y mirá, no tengo libros acá, no quise estudiar. ¡Me gusta trabajar!  Sin embargo la UTD ayuda a muchas escuelas o sea, que da valor a la educación. ¡Yo hice estudiar a todos mis hermanos! Yo era el más rebelde pero los otros pudieron estudiar. Nosotros con los planes trabajar mandamos a estudiar a los jóvenes, sacrificamos planes trabajar o puesto de estudio para que puedan estudiar, pero no volvieron. Del 97 a la fecha. También mandamos gente a Cuba para aprender medicina, pero no se quedaron en la UTD. No pagaban nada. Decíamos a la gente que si querían plan trabajar tenían que mandar los hijos a estudiar, así llenamos las escuelas.

Entonces, ¿ya está en marcha la nueva generación de trabajadores de la UTD?

Siempre tiene que haber una persona que sea responsable, que se haga cargo de todo, un responsable que golpee, un responsable que vaya preso, que no tenga miedo, un responsable que no se prenda con el gobierno de turno. Nosotros sobrevivimos porque hicimos todo esto. Los gobiernos me ofrecieron mucho pero no quise agarrar nada. Acá a la vuelta, cuando salí de la cárcel en la época de Kirchner, me ofrecieron para que sea gerente del Banco Nación. Después una jubilación y pensión del ANSES…yo no me metí en ningún lado porque quería quedarme en ese lugar, la UTD. También la gendarmería me ofreció muchísima plata, estaban llenos de dólares del narcotráfico, para que no hinche más las pelotas. Me ofrecieron hacer una campaña para ser intendente, también una empresa inglesa Pan American Energy me ofreció 50 000 dólares para que no le corte los accesos. Pero nunca acepté y seguí cortando, y se nos dieron muchos resultados, conseguimos mucho así. Es difícil el tema de los jóvenes, hoy todo va más rápido. Cualquier chico de acá ya no sabe de la región en la cual vive, de las flores de Mosconi,  de los animales…¡pero sí preguntale de internet! Es un empobrecimiento del cerebro. No lo utilizan para lo que tendría que ser. Están todo el día! Buscan otras cosas. Si les ofrecés plata, se olvidan de donde vienen, se marean.  Si yo abandono no se tiene que perder la UTD y todo lo hecho. ¡Tiene que aparecer alguno para seguir!

Tres días para entender tantos años de lucha es poco. De las primeras preguntas nacieron muchas más.  Sin embargo, a lo largo de los días  esta historia aparentemente ajena se nos hizo más familiar, poniendo en evidencia similitudes que no conocen fronteras. Nosotros también hubiéramos podido escribir una carta a Pepino, para pedirle entre otras cosas, algún consejo para resolver el problema de las numerosas fábricas y grandes empresas que hoy cierran en nuestro país. Seguramente, su respuesta hubiera sido la acción y hubiera ido con algunos otros compañeros a cortar nuestras rutas, si fuese tan fácil viajar. Mientras tanto y al hacerle la pregunta directamente, nos dijo esto: “Ustedes son un ejemplo con la revolución francesa, que gente de todas clases pueden hacer caer un régimen. Es un ejemplo a nivel mundial, tienen que hacer lo mismo que hicieron en esa época. Hay que volver a analizarlo, a documentarse y hacer lo mismo que estas personas hicieron.” Parece así que la solución está durmiendo dentro de nosotros mismo.

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2 Comentarios

  1. muy interesante 5 Marzo, 2013 at 12:52

    Me gusta la nota bastante representativa de una organización hermana.

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