Pedro Brieger: “Yo también estuve con las cacerolas y esto implicó un cambio en mi vida”

¿Qué significó para vos el 19 y 20 de diciembre del 2001?

 

Creo que hay dos niveles: Uno es el análisis que yo puedo hacer sobre lo que significó para mi. Que a mi juicio implica una revuelta popular muy importante, no solamente para la Argentina, para América Latina. A veces no somos conscientes del efecto que tuvo para América Latina, dónde fue vista como una revuelta en respuesta a las políticas neo-liberales que se aplicaban en la Argentina. Y eso sirvió como modelo. No es casual que después del 19 y 20, accedieran al poder en diferentes países de América Latina presidentes y presidentas que al menos en el discurso intentaran romper con el Consenso de Washington y con las prácticas neo-liberales. Más allá de que Chávez ya hubiera accedido al poder – quién estaba muy aislado en la región. El segundo nivel tiene que ver con lo personal. Porque yo también estuve ahí con las cacerolas y esto implicó un cambio en mi vida. Yo vivo en Palermo, y un mes después del 19 y 20 un grupo de vecinos organizó la Asamblea de Palermo Viejo. De la cuál yo participé desde un primer momento, intentando un proceso de organización de base de los vecinos, sin liderazgos reconocidos, sin una plataforma política tradicional y que creo que tuvo una participación muy interesante de movilización de la gente con algunas actividades muy interesantes que hicimos.

 

¿Qué se mantiene actual de aquellas consignas del 2001?

 

Yo creo que el “Que Se Vayan Todos” (QSVT) fue entendido, por lo general, en el sentido literal del término. La consigna del QSVT, que si bien podía entenderse como dirigida hacia “los políticos”, era bastante más profunda y tenía que ver con Las Políticas y solamente con los políticos. El hecho de que llegara alguien como Kirchner, que en Buenos Aires era desconocido, creo es una vuelta de tuerca del QSVT donde llega alguien nuevo. Y en segundo lugar, creo que el QSVT implicaba un rechazo a las políticas neo-liberales de los 90. Lo que ésto representaba. Si bien hoy uno puede decir que hay continuidades de algunas políticas neo-liberales, está claro que ha habido una ruptura con muchos de los postulados de las décadas del 80 y del 90 en la Argentina. En este sentido creo que hay que entender el QSVT en forma dialéctica, retrospectivamente 10 años después. Y pensar que en cierta medida en la Argentina se concretó el QSVT. Más allá de las personas.

 

¿Cuál es tu balance personal de haber participado del movimiento asambleario?

 

Mi balance es muy positivo, creo que las asambleas de vecinos contribuyeron al cambio que se dio en la Argentina de 2003 en adelante. Creo que las asambleas de vecinos ayudaron al desarrollo de otras organizaciones populares, que existieron y se fueron desarrollando al mismo tiempo. Hubo una ayuda mutua entre el movimiento de trabajadores desocupados, las fábricas recuperadas, las asambleas. Unos y otros se ayudaron mutuamente en mucho. Y algunas de las experiencias que existen actualmente – revistas por ejemplo – son productos directos de esta interrelación existentes entre asambleas, fábricas recuperadas y movimiento de trabajadores desocupados. En el caso concreto de Palermo Viejo, todos aquellos que salimos a la calle a conformar la asamblea, no imaginábamos en un primer momento que íbamos a marcar algunos cambios en el barrio. Que a mi juicio fueron importantes. La recuperación de un espacio público abandonado por el gobierno de la ciudad me parece uno de los hitos más importantes. En Bonpland 1660, un viejo mercado municipal que estaba casi abandonado por el Estado. No fue privatizado, no se construyó ningún Blockbuster, hoy funciona un mercado comunitario, hoy existen organizaciones populares que trabajan ahí. Más allá de que la Asamblea de Palermo Viejo no funcione más en ese espacio. Nunca fue nuestra intención, nuestro objetivo como vecinos, perpetuarnos en el lugar. No tomamos el lugar para nosotros; se tomó el lugar para evitar que de demoliera y fuera privatizado. El lugar existe, es abierto al público, gratuito y de libre acceso. Creo que eso es una de las cosas más importantes que hizo la Asamblea de Palermo Viejo.

 

 

¿Qué similitudes ves en movimientos actuales como el 15M o el de los estudiantes chilenos con ese movimiento pos 19 y 20?

 

Creo que el caso chileno es muy diferente, hay un liderazgo muy claro, no hay una organización asamblearia como hay en Madrid, como hay en Israel o como hay en Estados Unidos. Y creo que las asambleas tienen muchos puntos de contacto con lo que pasa en Estados Unidos y en Madrid principalmente. El rechazo a los liderazgos tradicionales, el rechazo a los partidos políticos tradicionales, la necesidad de organizarse desde las bases, la necesidad de buscar nuevas formas democráticas de organización y participación. En este sentido, sin lugar a dudas, las asambleas en Buenos Aires, particularmente las que tuvieron mejores actividades y las que no fueron cooptadas y destruidas por algunos partidos de izquierda, tienen muchos puntos de contacto con lo que esta pasando en algunos países de Europa y con Estados Unidos.

 

Importancia de la creatividad – entendida por producción simbólica – en el activismo y el uso de las “nuevas tecnologías” en los movimientos ciudadanos

 

En el 2001 Indymedia fue importante, sin lugar a dudas. No existía Twitter, no existían los mensajes de texto (SMS) cómo los tenemos hoy, pero hubo utilización de web y de correo electrónico que fue bastante importante. Es difícil comparar, porque la evolución tecnológica es tan grande en tan poco tiempo. De todas formas, el tema de la creatividad si fue en importante en las asambleas, de muchas. Creo que la de Palermo Viejo tuvo una cuota bastante grande. Especialmente ese evento que organizamos que se llamó La Trama, los días 24 y 25 de mayo de 2002. Fue un encuentro entre cultura y política que no se repitió después. Creo que fue único esto de organizar en los bares, en los restaurantes y lugares públicos charlas, debates, poesía… totalmente horizontal también y con la gente recorriendo el barrio viendo dónde había actividades. Algo que lamentablemente no se repitió. No se pudo repetir ese momento mágico de mayo del 2002 porque fue parte de un momento mágico de la historia argentina.

 

¿Crees que la creatividad juega un rol importante en las luchas actuales?

 

Sí, esto se puede ver en Chile con la creatividad de los estudiantes. Es lo permite también, no solamente, recibir un apoyo mayoritario de la población. Una identificación con lo que se esta haciendo. La consigna – en los Estados Unidos – de “Somos el 99 por ciento” me parece brillante. Es inclusiva, incorpora, no es “rechazo a”, va por la positiva y es fácil de identificarse. Y esto tiene que ver con la creatividad.

Entrevista: José Luis Meirás 

 

No a las torres, acción de la Asamblea de Palermo Viejo y Arde! Arte. Buenos Aires, 2005

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