Thursday 22nd June 2017,

Malvinas cordobesas, la patria fumigada


malv001Texto y fotos: Sub.coop

Llevan 6 días bloqueando a Monsanto en Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba (Argentina). La empresa pretende instalar la mayor planta de procesamiento de semillas de maíz de Latinoamérica a menos de 600 metros de la escueltita “la Candelaria” ubicada en la entrada de la ciudad. Ayer, lunes 23 de septiembre, la policía junto a la Gendarmería, amenazó con acatar la orden de desalojo y detener a los manifestantes que permanecen bloqueando las entradas de la fábrica en construcción. Los vecinos de la asamblea Malvinas por la vida, las Madres del Barrio Ituzaingó Anexo, Vecinxs Autocionvocados, la Red de Médicos de pueblos fumigados, el grupo Millones contra Monsanto y otras organizaciones anunciaron que iban a mantener el corte en reclamo de un estudio de impacto ambiental y la consulta popular a los directivos de Monsanto, al Alcalde Daniel Arzani y a las autoridades de la ciudad.

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Aqui un recorrido del pueblo en esta nota: Malvinas Cordobesas

“Hay algo peor que vivir en Malvinas Argentinas: ser parte de la asamblea de Malvinas Argentinas”. El dueño de un local de la calle principal mira de lejos pasar la marcha en contra de la instalación de la fábrica de semillas en esta ciudad periférica de Córdoba y lanza esa frase lapidaria para explicar la tensión que se siente alrededor de la manifestación. Antes de meterse en su negocio, cuenta que él también formaba parte de la asamblea hasta que amenazaron con subirle los impuestos municipales si seguía participando y tuvo que dejar el grupo autoconvocado de vecinos en lucha. “Te bajan la caña dice, los que participan pagan el doble de factura de agua; algunos se van por eso y el resto se va por miedo a las represalias. De a poco se van quedando solos; solos contra Monsanto”.

Malvinas Argentinas es una ciudad de 16 mil habitantes en lo que antes era el cinturón verde de Córdoba. A duras penas hoy día suma una calle asfaltada y un polideportivo. La nueva empresa que prometió progreso y empleos demora la construcción de una pileta para que todos vean lo bien que le está haciendo al pueblo la instalación de esta nueva fábrica. Las coloridas viviendas sociales que se construyen cada vez mas cerca del borde pintan de mal gusto el paisaje triste de unas calles sin trazo. Desde que la soja inundó la provincia, Malvinas Argentinas quedó como una isla entre aviones fumigadores y silos de grano. El campo ya no necesita hombres le dicen resignados los veteranos malvinenses a los jóvenes desocupados que quedaron en el bando perdedor. Las 4×4 pasan de largo: agarran por la N19 o la A88 hacia Montecristo donde viven los dueños y administradores de campos. Allí, a 8 kilómetros de Malvinas, en el medio de la plaza del pueblo, dejaron los 3 silos fundacionales: Monumentos a la nueva pujanza económica de la soja y también recuerdos de una agricultura manual que ellos no extrañan.

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Jonhatan Castro tiene 19 años. Se sumó a la asamblea de casualidad: cuenta que iba en colectivo y una chica dejó olvidado el teléfono celular en el asiento. El colectivero le dejó bajarse para alcanzárselo y cuando entró en la casa donde había ingresado la chica, se estaban reuniendo los vecinos de la asamblea Malvinas por la vida. Como vicepresidente del centro de estudiantes de la escuela venía investigando sobre la instalación de la mayor fabrica de granos de Latinoamérica en su ciudad y decidió entonces quedarse a escuchar. Sus abuelos, la familia Calarcó, junto a los Arzani fundaron el pueblo en el siglo pasado. Una tercer familia participó del único momento prospero de la ciudad. En aquel entonces, cuenta, se juntaba su familia a ver televisión junto con los Arzani. Hoy no, ya ni se hablan.

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“Siete millones es la coima que se pagó para la instalación de Monsanto en Malvinas. Daniel Arzani, el alcalde, cobró su parte y ya nada puede impedir que se haga” dice el hombre que maneja el taxi y que largó el volante unos segundos para mostrar con las manos la cifra por debajo del tablero. El tiempo justo para llegar al bloqueo de la planta ubicada a 600 metros de la ciudad. El predio de 36 hectáreas que recibiera la procesadora de semillas de maíz se encuentra en fase de construcción. Falta bastante para que los 236 silos puedan operar y si el bloqueo de la planta continúa, a esta primer cosecha perdida se podría sumar la próxima. Después del festival Primavera sin Monsanto quedó un grupo de personas acampado en la puertas de la fabrica para impedir el ingreso de camiones y materiales para la construcción. Ese día, miles de personas llegaron a Malvinas: las Madres del Barrio Ituzaingó Anexo, la Red de Pueblos Fumigados, el MOCASE, la CTA, el MST, bandas musicales de Córdoba y de Buenos Aires junto a artistas de todo el país sumándose a la campaña Millones contra Monsanto.

Cuenta Vanina que participó de la organización, que uno de los logros de la asamblea fue ponerle cara a una de las empresa mas poderosas del mundo. Dice que el año pasado, después de una marcha para pedir la consulta popular y la interrupción de las obras, tuvo que salir un directivo de Monsanto a justificar la instalación de la planta en Malvinas Argentinas. En aquel entonces, Pablo Vaquero, el vicepresidente de la companía habría dicho: “nosotros no somos nada, grande es la Coca Cola”.  Vanina y su hermano militan en la asamblea desde el principio. Participaron juntos del relevamiento sanitario que la asamblea realizó el año pasado en los barrios de la ciudad para completar los datos de la salita de salud. Se encontraron con los mismos problemas que en cualquier pueblo lindante con campos de soja transgénica: “leucemia, púrpura, abortos espontáneos, problemas pulmonares y manchas en la piel: aquí la gente se muere de cáncer no de vieja”, dice con la mirada baja.

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En el año 2010, internaron su padre por neumonía atípica. Los doctores decían que no saturaba el oxígeno en sangre. Hacía veinticinco años que manejaba camiones pero hacia poco que conducía cargas de granos al puerto de San Lorenzo en Rosario. Su familia lo veía llegar cada vez con menos fuerza y la ropa infectada de olor a químicos. Cuenta Vanina que fumigaban las cargas a través del tronador del camión y que ese año perdieron la vida 9 camioneros. Su padre se salvó por poco: la cabina del camión que manejaba estaba separada de la carga y ese detalle lo salvó de la muerte. Ahora sufre EPOC: enfermedad crónica pulmonar.

“Manga de vagos”  grita un auto a los manifestantes que acampan en el borde de la ruta mientras habla Eli. Ella también sufre EPOC y considera que le queda poco mas de un año de vida. Todo culpa de esos bidones de “mata yuyo” que el vecino reciclaba. Dice Eli que no encontraban explicaciones a sus problemas de salud hasta que relacionaron sus afecciones con la actividad que transcurría al lado de su casa. Antes compactaba el plástico de todos los bidones que recolectaba en los campos: herbicidas y pesticidas, parte de los 317 millones de litros de agrotóxicos que se echan en los campos argentinos cada año. Eli vive en la ciudad pero tiene glifosato y endosulfán en la sangre.

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La asamblea suele reunirse en su casa ahora para coordinar acciones como el festival, los petitorios en el centro de Cordoba o los bloqueos para impedir finalmente la instalación de la fabrica en Malvinas Argentinas. La empresa de hecho no tiene todavía derecho de operar a pesar de poder continuar con la construcción de la planta. Para ello el fiscal llama todos los días de bloqueo y se comunica a través de la policía para destrabar el conflicto. 

“Esto va a terminar mal” dice Pablo, un vecino de la zona que observa el corte de lejos. Vive en el KM 73, justo delante de la planta. Trabajó dos meses en la construcción de las primeras estructuras antes de que lo echara la contratista sin pagar la tercer mensualidad. Él y su vecina creen que esta planta no va a contaminar. Ella dice que es solo para lavar el maïz y que no los puede enfermar. Lo dijo un señor de traje y casi todo el pueblo le cree. No hay estudio de impacto ambiental ni consulta popular por lo que cada cual es libre de pensar lo que quiere en Malvinas Argentinas. Algunos en contra, otros a favor de Monsanto.

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1 Comentario

  1. Ariel Rodríguez Bosio 25 Septiembre, 2013 at 01:37

    Gracias hermanxs de Sub.coop, trataré de ir <3

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