La viuda de Marielle Franco recordó a su compañera en Día de las Enamoradas

En el Día de las enamoradas y los enamorados, que en Brasil se celebra el 12 de junio, onomástico de San Antonio de Padua, a dos días de cumplirse tres meses del asesinato de Marielle Franco, militante y legisladora estatal de Río de Janeiro por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Amnistía Internacional difundió un video en el que su esposa, Mónica Benicio, agradece la “red internacional de afecto” que la rodea y sin la cual no podría “mantenerse firme en la lucha por justicia”.

“El apoyo ha sido muy grande, hace que me levante por la mañana, da sentido (a la vida) saber que existe esa red de afecto mundial, toda esa red está reclamando justicia”, dice Mónica en el audiovisual grabado en la casa donde vivía con Marielle y la hija de la legisladora, Luyara, de 19 años, en la zona norte de Río de Janeiro.

Mónica cuenta que las dos se habían conocido hace 14 años en el Complejo da Maré, un conjunto de favelas de la zona norte del Río, y empezaron su relación amorosa. “Al principio había resistencias a mostrar en público la relación pero Marielle era muy maravillosa con las demostraciones de afecto. Ella luchaba en la causa LGBTI, no escondía la relación, sostenía que era un amor legítimo, feliz, que nuestras familias existen, era la principal forma de luchar dentro de esa causa, cada día era un día de resistencia, de estar autoafirmada”.

El 14 de marzo, Marielle Franco, quinta legisladora más votada en 2016, fue muerta a tiros cuando iba en su coche por personas que usaron armas policiales. El conductor del auto, Anderson Gomes, también fue víctima fatal del hecho. Se descuentan las motivaciones políticas del ataque.  Marielle era defensora de los derechos humanos, con foco principalmente en mujeres y poblaciones de las favelas, también era crítica de la intervención militar federal en Río de Janeiro, el 10 de marzo había denunciado a policías del 41º Batallón de Policía Militar por abusos contra los habitantes de la favela de Acari.

Junto con el video la filial brasileña de Amnistía Internacional difundió un comunicado donde reclama la conformación de un grupo judicial de investigación, “la fiscalía brasileña debe reclutar a investigadores especializados para resolver el homicidio de la defensora de derechos humanos Marielle Franco y Anderson Gomes, si queremos conservar alguna esperanza de llevar a los responsables ante la justicia”, señala el comunicado.

“Han transcurrido tres meses desde que Mariella fuese brutalmente asesinada y no estamos más cerca de saber quiénes y por qué la mataron. Esta falta de justicia es insoportable para sus seres queridos, para quienes trabajaron junto a ella y para otros defensores y defensoras de los derechos humanos que ahora caminan mirando a su alrededor con miedo”, explica en el texto difundido Jurema Werneck, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Brasil.

“Las autoridades deben agilizar sus esfuerzos para resolver este crimen horrendo. En primer lugar, la fiscalía debe garantizar un mayor control de la investigación policial mediante la movilizando de miembros de los servicios especiales de seguridad pública y grupos de trabajo en materia de delincuencia organizada.”

“No obstante, según informes de medios de comunicación las cámaras de circuito cerrado de televisión cercanas a la escena de los homicidios habían sido apagadas poco antes de efectuarse los disparos. Los medios también informaron de que quien apretó el gatillo estaba capacitado en el manejo del arma asesina, una subametralladora, que podría haber sido tomada de un arsenal perteneciente a la Policía Civil. Según otras informaciones de los medios, la munición utilizada se sustrajo de una remesa adquirida por la Policía Federal brasileña”.

“Marielle dedicó su vida a luchar por los derechos de las personas más marginadas, desde la juventud negra de las favelas hasta las mujeres y las personas LGBTI. Denunció públicamente las violaciones de sus derechos, algunas por parte de la policía, desempeñando un papel esencial en hacer valer el Estado de derecho. El hecho de que haya sido silenciada constituye una amenaza grave para todas las personas que alzan la voz contra la injusticia. Este delito no puede quedar sin resolver.”