Gustavo Pecoraro: “El dulce de leche, la birome y Gardel son argentinos. El nuevo inquisidor también”

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Por José Luis Meirás

Su programa, El Vahído, “Semanario radial de crítica social, política y cultural LGBTIQ”, que se emite por FM La Tribu, ya superó el centenar de salidas al aire . Allí todos los domingos por la noche editorializa desde una perspectiva que se amplió con diversas experiencias dejando de lado dogmatismos rígidos.

Sin embargo, para definirse a sí mismo Gustavo Pecoraro elije tags definidos: “rojo/ barroco/ pasional/”, tal el título con el que se presenta en su libro Deseo, reunión de textos poéticos que publicó en 2012 y con el cual inició una gira de presentaciones en varias ciudades argentinas y en Madrid.

Rojo. Gustavo pasó más de la mitad de su vida militando por los derechos de la diversidad, fue parte activa de la izquierda partidaria de la década de los 80, espacio en el que pudo desplegar su salida del closet pero que devino corset en la profundización de su activismo sexual. Su militancia empieza casi con la democracia y junto al movimiento de derechos humanos referenciado por las Madres de Plaza de Mayo. a fines del primer lustro de los ochenta Gustavo integraba la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) junto a Carlos Jáuregui, César Cigliutti, Marcelo Ferreyra y otros activistas de quienes se considera carnal más allá de los diferentes caminos recorridos luego.

Barroco. Se inició en la militancia adolescente luciendo barba, con una quena en el morral y con un long play de Mercedes Sosa bajo el brazo, pocos años después recorría sótanos punks o discotecas tecnopop pero con la particularidad de no reemplazar una cosa por otra, sino más bien de sumar capas, códigos, imaginarios, estéticas.

Pasional. Luego de algunas pérdidas humanas importantes Buenos Aires se le había puesto down. En Argentina la hegemonía era de la variante peronista neoliberal, del indulto a genocidas, de la impunidad menemista y el auge privatizador. Peco busca cambiar de aire y emigra a España a mediados de los noventa. Allí se sumerge en la movida europea y se deslumbra con “putolandia”, vive en Europa 11 años y regresa a la Argentina cuando Néstor Kirchner ya finalizaba su presidencia, para ser partícipe y testigo de conquistas por las que había luchado junto muchas y muchos durante décadas, En ese regreso se reencuentra con gente, suma nuevos afectos. En su programa de radio, en las redes, en los eventos que se la pasa generando, afecto y lucha van de la mano, lo público y lo íntimo se le antojan políticos.

Gustavo fue parte de una generación joven en la que, casi, llegó a ser más habitual encontrarse en funerales que en boliches, que le vió de frente la cara a la muerte y aprendió a vivir, a bromear y hasta flirtear con ella. Pero también una generación que estuvo para festejar el Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, “hay cosas que no hubieran avanzado sin el apoyo decisivo de Kirchner, ¡lo hicieron!”

El reconocimiento del kirchnerismo no le impide ver críticamente la carrera vertiginosa de algunos activistas que reciben honores que parecen quedarles grandes antes que excederlos: “hay personas que se crean una autobiografía para poder entrar en canales de poder. En el activismo LGTB hay mucho de eso. El más sonado es Alex Freire, que en San Francisco se presenta como el Harvey Milk latinoamericano y ahora se autocandidatea para diputado K”.

Antes de publicar esta nota apareció Francisco I. El papa Bergoglio, que como arzobispo porteño llamó a la “guerra santa” contra el matrimonio igualitario, una pregunta agregada como post scriptum sobre un tema insoslayable para Pecoraro.

El puterío también ocupa un lugar importante en la entrevista. Las preguntas son disparadores de una oralidad ávida de transmitir. Podría decirse que todo puterío es político, en definitiva las posturas y diferencias políticas son portadas por cuerpos y eso las vuelve personales, en definitiva no hay polìtica posible sin poner el cuerpo, y más si hablamos de política sexual.

¿De dónde sos y qué edad tenes?

Tengo 47 años, nací en 1965 en Mar del Plata. Mi viejo fue cesanteado a principios de los ’60, luego de una huelga grande en el Banco Nacional de Desarrollo, donde trabajaba. No era un activista sindical ni mucho menos, pero hizo huelga y lo echaron. Entonces con mi mamá fueron a vivir a Mar del Plata. En el momento en que mi vieja estaba embrazada de mí, mi viejo sembraba papa en un campo prestado. Él venía de una “familia bien”, aunque con falta de reconocimiento legal de parte de su padre, mi vieja viene de una familia numerosa del campo en Santa Fe, Su encuentro fue casi de telenovela porque ella cuidaba la casa donde él vivía con su primera mujer y mi hermana mayor.
Cuando yo nací vivíamos en Tolosa, cerca de Mar del Plata. A los nueve años vinimos para Buenos Aires porque mi viejo recupera – durante el gobierno peronista 1973-1976 – el puesto en el banco. Ellos tenían ganas de que tanto yo como hermana estudiáramos. Mientras laburaban como locos, nosotros íbamos a un colegio del Estado, doble turno. Si bien mis viejos no eran de ir a la iglesia, tuve una educación semi religiosa e hice la comunión.

¿Y cómo fue tu adolescencia?

Cuando llegamos acá fuimos primero a vivir a Avellaneda. Después a Barracas. La secundaria la hice en la ENET 15. En Martín García y Montes de Oca. Ahí comenzó el proceso de mi acercamiento a la creación del centro de estudiantes. Era el año 82, después de Malvinas. Un poco antes 1980 o 1981, yo estaba con algunos compañeros en un centro cultural de Avellaneda, que era filo PC, llamado Veladas de Gala. Todos éramos unos GLTTB en el armario (risas). Escuchábamos a Mercedes Sosa y cantábamos canciones de Piero. Nos daba cursos de teatro Enrique Grande, que era un ex PC y que una noche se quiso culear a uno de mis compañeros, toda una cosa rocambolesca y bizarra. Recuerdo que un tío que yo quiero mucho le dijo a mi vieja: “Tené cuidado porque a esos centros culturales solo van drogadictos, putos y comunistas”. La tenía clara.
El ENET al que entro era de artes gráficas. A mí me gustaba mucho porque además estudiaba dibujo con Carlos Subirá y Carlitos Martín, que hoy tocan en Bersuit. Eran compañeros míos en un instituto que se llamaba Instituto Porrera (risas) ¡Todo lo que te cuento es verdad!. Después viene Malvinas y a mi me empiezan a tocar del MAS.

“Contactar”, “tocar”, “hacer una cita”, una jerga militante llena de dobles sentidos…

Totalmente. Estábamos organizando el centro de estudiantes – finales de 1982 – y de alguna manera llegan los de Franja Morada y los del MAS. Lo que tengo bien claro en materia de fechas es que no estuve en el PST (Partido Socialista de los Trabajadores) y que me empiezo a “asumir como trosko” (risas) cuando me invitan a ir al acto de presentación del MAS el 1 de mayo de 1983 en la Plaza Alsina de Avellaneda. Miraba todo asombrado y un compañero del centro cultural me dice “¿Y, ya te decidiste?”, “Estoy viendo”, decía yo. Tenía 17 años, y eran 17 años bajo la dictadura, no como los 17 años de ahora. Eramos atrevidos por una necesidad humana, no porque tuviéramos un entorno donde poder serlo. En ese acto lo escucho por primera vez a Luis Zamora. Y después vino el acto del 1 de julio de 1983 en el Luna Park. Ahí dije “ya está, soy trosko y lo voy a ser de aquí a la revolución, que va a ser dentro de cuatro años” (más risas). La consigna era (Silvia) “Díaz, Zamora, la burguesía llora”, estaban Hebe y las Madres de Plaza de Mayo. Lo cuento y se me pone la piel de gallina. Corrí una cuadra para darle un beso a Hebe. Al calor de eso ya venía con todo un proceso sobre mi identidad sexual. Empecé a curtir con tipos desde muy chico, primero con lo que tenía al lado, que eran los amigos. Para mi el deseo es lo mas importante que puede tener la persona, vas a seguir eso. Con 15 o 16 años, iba por avenida Santa Fe, por Corrientes, me metía en todas las teteras… cogía con tipos grandes. Si eso no es seguir tu deseo, ¿qué es?

¿Ahí no te hacías cargo de que eras gay?

Total. Un par de compañeros del colegio culeaban conmigo. Pero culeaban en silencio y después se reían de vos delante de los otros. ¿Sabes lo que era eso para un pibe de 15 años? Las bromas…
Hice la colimba. Eso me lo votó el equipo del MAS, me hacen un mandato de que fuera a la colimba, y ese mandato era importante para mí. Entré en el partido y me dije: ésta es la solución para todo. Y la solución para todo es también para mi identidad. En un momento me dije “voy a ser bisexual, porque es lo que da”. Pero era algo forzado, sin deseo real. Curtí con un par de compañeras, más por mandato ideológico que por otra cosa.
Por suerte, inmediatamente con este proceso de la identidad sexual y la creencia de que estaba en un partido que iba a solucionarme la vida, me entero que existe la CHA, en marzo del 84.

¿No era público en ese momento el hecho de que hubiera dirigentes homosexuales en tu partido?

De repente aparecían compañeros y te decían “vos tenés que hablar con Pablo de San Martín, Daniel Retamar, Pepe de Rosario, Carlitos de Banco Provincia”, el gordo Emilio Albamonte estaba tapado. También estaba Magdalena M. del Frente de Artistas. Después había otros compañeros y compañeras que parecían que eran pero nadie decía nada. Nora Ciappone entre ellas. Se decía que era lesbiana. Siempre te nombraban a Ciro del PT de Brasil y a James Green de EEUU.

Como una mitología interna…

Una mitología interna para decirnos “no estás solo”.
Después tenías al gordo Emilio que era como el puto siniestro. Porque no decía que era puto y porque no podía serlo. Lo conocí cuando fui a un encuentro de la Juventud Socialista. Una de las experiencias más horribles que tengo fue conocerlo. Un tipo siniestro para mi. En la juventud ya estaba muy laburado el tema gay, mi grupo tenía participación en la CHA, yo movilizaba mucho éste tema y él empezó a tener, no digo rivalidad, pero sí algo que yo llamaría “celos de vieja loca”. Pasaron cosas que aquí no vienen al caso. Cosas que de cerca no apreciaba del todo y que a la distancia son repudiables desde 8 mil lugares éticos.
Seguí siendo un activista político, pero no fui nunca más trotskista porque creo que la política hacia lo que ahora se llama La Diversidad, se construyó por fuera de los partidos políticos. Se construyó con gente como Carlos Jauregui y muchos otros, gente que no estaba en los partidos.

¿Y qué pensas de referentes como por ejemplo Lohana Berkins?

Lohana es un proceso único. Su lugar es la izquierda. Muchas y muchos que nos consideramos de izquierda, o libertarios hemos votado a Cristina, Lohana entre ellos. Yo sé que es así.
Pero volviendo a ese momento: Al entrar a la CHA sentí que ese era El Lugar para luchar por mi identidad sexual; y que el lugar que no iba a ser , era el partido. Porque en el partido tenía problemas por este tema. Lo que pasaba era que no quería romper con el partido porque había sido mi pie. Rompí en el 91, pero desde el 89 que había crisis en el partido. Hubo un Congreso en un estadio donde cantábamos que íbamos a hacer la revolución, yo era delegado de la juventud y había compañeros que estaban militando en la policía y en las fuerzas armadas. Y vinieron a hablar. Yo recuerdo que eso era lo que discutíamos. ¿Y a donde fue a parar todo eso?. Después todo eso se rompió, se fue al carajo. Indudablemente mi militancia no pasaba por creerme que construir un gran partido y tomar el poder para construir una sociedad revolucionaria iba a solucionar los problemas. Dejé de pensar eso cuando comencé a ver las contradicciones propias dentro del partido. ¿Cómo me va a garantizar mi libertad un homófobo como Orestes, un dirigente del comité central del MAS en los ochenta al que yo le escuché decir “a los homosexuales hay que quemarlos”?.
Cuando pienso en él, siempre me viene a la cabeza la frase de Emma Goldman “Si no puedo bailar, ésta no es mi revolución”.
Tuve que hacer un proceso para comprender que ya no estaba a gusto en ese partido. Que el discurso del partido era casi un discurso de fe como el que hace la iglesia. “Nosotros somos lo que tenemos la verdad y nosotros somos los que vamos a resolver las cuestiones”.
También romper con el discurso del centralismo democrático, porque hay cosas que tienen que ver con lo que a uno le pasa personalmente.

También hay un giro estético en vos…

De ser un psicobolche de morral y quena a un “gay life style”. Por los modelos con los que te construís, digo en esa época, no ahora. ¿Yo donde iba? Iba a ver a Geniol con Coca, estaba en esa onda medio punky sin ser punk porque yo trabajaba en un banco. A principios de los ´90 mandé todo a la mierda, al MAS y al banco.
A mí me habían puesto a manejar el periódico de la juventud, Contraprensa. Víctor, un compañero nuestro me decía “Papá Prensa”. Una cosa espantosa, de aparato. Y en el fondo yo no era un aparato. Tampoco era un puto tapado, lo que sí siempre tuve tendencia a la organización, soy muy planificador. Y también soy ambicioso, no ambicioso de que te voy a cagar y te afano, digamos que ambición en un sentido positivo.
Estamos hablando de hace 27 años, quizá alguna gente que vaya a leer esto no había nacido, yo quiero situar que para una persona que construye su identidad sexual solo, sin amigos con los que poder hablar, sin familia que te contenga, sin psicólogos, sin un espacio cultural adecuado, hacía lo que podía.
En algunos lugares podías sentirte libre y otros no. No es que uno fuera reprimido, sino que en algunos lados daba miedo. Porque por ahí algún compañero te gustaba. Y el rechazo estaba.
No es como ahora que “todo el mundo es gay, trans, torta”…y además nosotros estábamos en la izquierda. Si hay un lugar homofóbico y heteronormativo es la izquierda. Yo no fui un puto en el armario, pero sí un puto que se hizo solo.
Tuve la oportunidad hermosa de conocer a dos grandes personas que yo amé mucho, como son Daniel Retamar y Ricardo Demonte. Dos muertos a causa del HIV, casualmente…
En todo este proceso de construcción personal estuve en la revista de la JS, hice reportajes para Contraprensa a Los Redondos, cuando todavía eran una banda under, a Luca Prodan, a Batato Barea…
Recuerdo que participaba gente como el Marinero Turco, la diseñaban Marito de Mendoza y Fernando Amengual. El diseño era de vanguardia.
No había libertad de prensa porque lo dirigía Lupín que era un aparato. ¡Había cada burócrata!. Estaba Marcel Larouge, muy aparato, muy homófobo y machista, al igual que Lupin. En el mejor momento la cerraron.
Cuando salió Orgullo, el libro de Mabel Belucci, donde ella me entrevista, hicimos una presentación en el Gallo Rojo, la librería del MAS. Estaba Eduardo Sorans y yo cometí el error de decir que todavía sentía un gran aprecio por Luis Zamora. Sorans dijo muy enojado: “ése, que fue un invento mío”. Entonces sentí: Qué suerte que yo no pienso más así, que suerte que tengo generosidad en la cabeza. Nosotros deberíamos haber roto con el MAS antes. Porque lo que hacíamos en Contraprensa era una cosa extraordinaria para la época. Nadie lo hacía. Pero lo dirigía un aparato que me hizo una “minuta” una vez porque yo le tiré los galgos a un pibe que era heterosexual. ¿Sabes cual era el problema?: era de un barrio obrero. Y con los obreros había que “tener cuidado” con cómo uno era.
Por eso toda la gente que está bien de la cabeza, que ha construido su vida a través del arte, de la sensibilidad y de la honestidad, no está en esos partidos, ahora estamos en otra cosa.
Por eso no creo que la Izquierda sea la izquierda en este país. Para mi la izquierda está en muchos lugares. Y está también dentro del kirchnerismo, le guste o no le guste a trotskismo.

A veces pienso, algo personal y seguramente polémico, que la agenda de los derechos sexuales y de la diversidad se aceleró en la misma medida en que se desaceleró la agenda de los derechos laborales o sociales, para bien y para mal, que era más barato apurar la agenda de los derechos pendientes en materia de identidad sexual, a costa de no discutir los derechos al trabajo digno, a la vivienda…

Te voy a decir esto: Yo creo que el MAS de los 80 le dio bola a los derechos de la diversidad, porque estaba Daniel Retamar, porque estaba Ricardo Demonte o porque estábamos los de Alternativa Socialista, o porque estaba Luis Zamora. Que Luis sí apoyaba personalmente esa idea. Ocurrió. No voy a menospreciar el proceso, ocurrió.
El MAS tenía mucha relación con la CHA. Incluso la CHA presentó en un Congreso de Juventud algunas propuestas.
Anteriormente, en los años 60 y 70, la relación que hubo entre el colectivo LGTBI y la izquierda se dio porque hubo gente específica que estaba en ese lugar, como Perlongher. O antes, Héctor Anabitarte.
Lo que vos estás diciendo ahora es muy interesante, porque dentro de esta contradicción enorme que es esta sociedad en la que estamos viviendo, en la Argentina tenemos un ley de identidad de género que es la más avanzada del mundo. Y no hay derecho al aborto.
Esa es un poco la contradicción que hay acá. Yo no quiero quedar pegado al kirchnerismo como si integrara sus filas, entre otras cosas porque no soy kirchnerista, ni soy peronista, ni canto la marcha ni hago la V ni nada.
Pero tampoco uno puede ser necio y no ver que hubo ciertas cosas que salieron acompañadas por Néstor Kirchner.
O sea, hicieron algunas cosas que nadie hizo, acompañaron la ley de matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, la ley de medios, los juicios a los militares.
Y no hicieron, lo que todos no hicieron. Por ejemplo no avanzar con la ley de aborto seguro y gratuito.
Yo empecé a comprender las simpatías de muchas compañeras y muchos compañeros míos con el kirchnerismo desde ahí.
Recuerdo el día que discutiendo con un compañero que milita en el kirchnerismo, le dije: “El kirchnerismo es como un yogurt, tiene fecha de caducidad. Porque todos los gobiernos la tienen, a no ser que hagan la revolución. Y casualmente, ésto no es un proceso revolucionario.”
A lo que él me contestó: “Tenés razón, pero yo esto lo estoy viviendo, no me lo contaron.”
Es cierto, en el país de la ley de identidad de género, hay una ley anti terrorista tremenda. En el país de la legalidad del matrimonio igualitario no hay legalidad de la marihuana ni del aborto. En el país de la ley de medios, se quedan con el 82% de los jubilados para sus arcas.
Es muy contradictorio, ahora… no me voy a parar en el lugar del trotskismo del facilismo de: “Todo es malo, nosotros lo vamos a hacer mejor”.
Cuando volví, en el 2010, fui a las marchas, me encontré con la gente del PTS y conocí a un pibe – no de curtir sino que lo conocí – que era referente GLTTB. Discutíamos mucho por política. En la marcha del orgullo del 2011 me enfrenté con ellos porque hubo al comienzo de la marcha una movida del PTS y del MAS para querer encabezar la marcha y yo me puse de los nervios, discutimos y él, sabiendo mis problemas de salud, siendo mi “amigo” me dijo “espero que te mueras”.
Cuando se aprobó la ley de identidad de género, que estábamos todos en la plaza de los Congresos – ley que se aprobó por el activismo impresionante que hay en este país de trans y travestis (un activismo que incluso fue ninguneado por la propia Comunidad LGBTI)…bueno, en un momento de los festejos por la aprobación de la ley, baja Boudou a la Plaza con María Rachid, Alex Freyre y todo el resto de los referentes LGBT del Frente para la Victoria.
Y era muy gracioso porque estaba Boudou hablando junto a Cesar, Lohana, etc, y el PTS ahí robando cámara. Cuando decenas de activistas Trans, Intersexuales o Travestis lo miraban desde abajo.

Hay tema un que nos atraviesa y que afectó de lleno a más de una generación y es el del SIDA. Hay incluso discusiones sobre si éste es causado por un virus o no. Está el tema de cómo se utilizó el AZT y lo que podría llegar a plantearse como una política genocida a nivel mundial… ¿Qué pensas de todo eso?

El AZT arruinó a mucha gente y a otros nos salvó la vida.
Acá el tema no fue el AZT sino que éste debería haber salido 15 años antes. Milité en ACT UP, una organización para actuar sobre las políticas en relación al SIDA. En esos momentos había que ponerle el cuerpo a la denuncia de la falta de políticas de estado para el SIDA.
El problema no fue que hubo un medicamento que actuó mal. O que hubo una elucubración de los poderes para matar a toda una generación. El problema es que los gobiernos no tuvieron una política sanitaria para la gente. Había un montón de factores, económicos, de discriminación. Mientras se morían nuestros amigos, nuestros novios, nuestros amantes… mientras ocurría todo eso teníamos que luchar.
Hay que se super cuidadoso con esos temas. En esto sí creo que hay una diferencia entre la praxis personal y la práxis desde afuera. Si bien a nivel personal ésta fue la experiencia más triste de mi vida, porque yo he perdido a mis grandes amigos, grandes amores, muchos conocidos, por esta pandemia; también fue por otro lado una revelación política.
Ya fuera del partido, mi fortaleza como activista tiene que ver con todo esto. Con cuidarnos los unos a los otros, y con que los velorios eran un espacio de socialización. Porque se nos morían los amigos. Y teníamos que enterrarlos.
La gente joven no habla de esto. No habla por ignorancia, no habla por miedo, porque ya gracias a la medicación es una cosa controlada, casi como una enfermedad crónica. Incluso se esta hablando de si ya hay una cura. O sea, las perspectivas son alejadas de la muerte.
Pero en ese momento ¿La papa caliente qué era? La papa caliente la tenías en la mano.
Por eso dijo que yo estoy hermanado para toda la vida con gente como Carlos Jauregui, Cesar Cigliuti, o Marcelo u otros compañeros y compañeras que para mi son mis hermanos, estamos en las posiciones que estemos. Hay un vínculo que yo percibo como indestructible. Y en esto mis emociones me hacen ser menos político; pero así lo siento y lo acepto.
Yo lo asocio mucho al tema de la desaparición de personas. Vos podes luchar al lado de una Madre de Plaza de Mayo, al lado de una Abuela, al lado de un hijo de desaparecidos, pero lo que ellos sienten no lo vas a sentir vos. La ausencia que ellos sienten no la vas a sentir vos.
La muerte fue una compañera nuestra, tan cercana, que tuvimos que reírnos de ella, tuvimos que pelearnos con ella, volvimos a reírnos de ella y volvimos a pelearla. No es científico lo que te digo, es casi espiritual.
A mí que se me mueran ocho amigos íntimos, dos parejas, no se cuantos novios y ocho mil conocidos, es una experiencia que por supuesto me marcó. Te enfrenta con el espejo y decir “¿Y a mi cuando me toca?”.
Yo entiendo que se ponga todo en duda, incluso ahora hay una tendencia que dice que no hay que tomar medicación porque el virus no existe, etc. Puede ocurrir, porque también es un virus del que no se sabe mucho, pero igual la vivencia del ser humano es: me levanto, respiro o no respiro. Porque si no lo podíamos poner en palabras y si no podíamos enfrentarnos, incluso a la discriminación.Gente fuerte, intelectualmente admirada que se morían en unos espacios… que vos decías ¿pero cómo te vas a morir así?
Hace poco le pregunté a Oscar Gomez, que es uno de los fundadores del GAG (Grupo de Acción Gay)… tuvimos un amante en común que se murió: Jorge Alessandria. Le pregunté por qué se murió Jorge y él me hablo de la fortaleza. De la fortaleza espiritual, no ideológica, no física, no económica. Que no tiene nada que ver con la religión sino que tiene que ver con creer en uno mismo.
Todo lo que pasa a nivel político con el SIDA es repugnante. Los planes de salud son repugnantes.
Lo que pasa con el HIV tiene que ver con estas pequeñas cosas, que no son tan pequeñas Pero que parece que son las cosas de las que no hablamos.
Hablamos de repartir forros pero no hablamos del dolor de no tener a tus amigos. Hablamos de los miles de dólares que se afanan todas las asociaciones de lucha contra el SIDA, pero nadie habla de que ahora hay una tendencia a coger sin forro.
Nosotros, y cuando digo así estoy hablando de los que nos fuimos de la CHA y formamos Gays por los Derechos Civiles, nos juntábamos todos los viernes en una casa – desde el 89 hasta el 96, cuando se murió Carlos – en lo que se conoce como “Paraná”, que era la casa de Marcelo Ferreyra y Cesar Cigliuti, que en esa época eran pareja, y donde vivía Carlos Jáuregui. Nos juntábamos todos los viernes y nos cagábamos de risa, a veces llorábamos, militábamos, discutíamos, tomábamos merca, cogíamos o no, pero ahí era el espacio donde vos te formabas. Hasta que se muere Carlos, pero durante todos esos años ese fue el espacio. El murió ahí. Entonces yo puedo intelectualizar todo, hacer análisis político pero en el fondo yo se que mi forjamiento político es eso. Es haber vivido esa experiencia.

¿Cuándo te fuiste a Europa y por qué?

Me fui porque la muerte de Carlos Jauregui fue un golpe muy duro. Eramos un grupo de locas hermanadas y apasionadas por la política y la locura. Yo había conocido un español, en el año 92, quince años mayor que yo. Es un DJ de la movida española, amigo de Almodovar, de Fabio Magnamara, que se llama Carlos de Santiago, Snoopy.
El me empezó a mostrar algo que a mi me faltaba -para esto de la loca destapada- que es la movida española. Algo que acá no existía, en los 90 todos miraban para allá porque era una movida super fuerte. Acá todo era a madias, las drogas, el sexo era a medias. En el 94 volvió a venir y me dijo que tenía que conocer España, que fuera. En el 96 fui a verlo y todo me volvió loco, la noche, la fiesta, todo. Acá estábamos bajo el menemismo. Justo volví y se murió Carlos. Anduve como perdido, no sabía bien que hacer. Hasta que se nos ocurrió organizar un grupo de fútbol.
Jugué un poquito, entrenaba porque tenía que estar. Lo que hice fue pedir las becas para Holanda, organizar la estructura, lo que a mi me gusta hacer: Lobby. Había pibes que jugaban bien al fútbol, yo jugaba como una perra…pero desfilé en Amsterdam jajaja.

¿Era el primer mundial de fútbol gay?

No, te cuento: Nosotros no sabíamos, pero nos enteramos que había un grupo que se llamaba International Gay and Lesbian Football Asociation. “¿Quiénes son estos locos?” Eran todos de EEUU, Alemania, etc… de los países ricos. Ahí nos enteramos también que en Holanda se estaban por organizar los Gay Games, una suerte de juegos olímpicos LGBT que se venían haciendo en Chicago, Atlanta, San Francisco, Berlin… a donde iban 50 mil deportistas. Entonces vienen unos alemanes y me contactan con un tal Michael Moore de Texas, que no es el cineasta por supuesto. El hablaba español así que nos ayudó a armar el proyecto. Te la voy a hacer corta: Nosotros hicimos mucho activismo con eso. Tuvimos notas en Olé, en el programa de Susana Guimenez. Viajamos una delegación de 30 y pico de pibes a Amsterdam. Llegamos y era “Putolandia”, nosotros no conocíamos algo así. Ademas había chicos laburantes en el equipo, es decir, eran pocos los que habían podido viajar antes. Toda Amsterdam llena de banderas del orgullo, nosotros pensábamos ¿Dónde estamos? Esto solo lo vimos en una película porno. A mi me explotó la cabeza. De ahí vuelo a Madrid, lo veo a Snoopy y le digo que esto me había volado la cabeza. Me dijo venite. Vine para Buenos Aires y en seguida volví para allá y me quedé 11 años. Me fui por amor pero también por un nuevo mundo a descubrir.
Por ejemplo, en los Gay Games estaba toda la ciudad a disposición. Las ceremonias de apertura y de cierre fueron en el Estadio Arena del Ajax. La maestra de ceremonias fue Martina Navratilova. Lo que sentíamos fue lo mismo que me pasó cuando después, en el 99, fui a mi primera marcha del orgullo en Madrid. No lo podía creer. Una marcha de 1.500.000 personas que tomaba todo el centro de Madrid, con todos los partidos políticos. O sea, no es Putolondia. Porque el Putolandia no te resuelve nada. Pero en vez de estar militando en la sociedad menemista de la tristeza, prefiero Putolandia, prefiero sonreír, y coger y estar feliz. Tengo casi 30 años de recorrido en el activismo, entré a la CHA en el 84, pero siempre les digo a las chicas y los chicos que jóvenes que simplemente soy mas vieja, que tengo más kilómetros, pero que no aspiro a dirigir nada. No aspiro a cargos en el Estado. Eso se lo dejo a quienes los quieran. Es su camino, no me importa, no es para mí. Por eso en el fondo, todas las ideologías y los “ismos” se van un poco al carajo cuando viene lo real. Lo real es que te salió un quiste en la boca y no sabes si la biopsia te va a dar positiva o negativa.

¿Qué pensas del debate entre las posiciones que reivindican la prostitución como un trabajo y las posturas abolicionistas?

Para mi es como con la marihuana. Yo no estoy en contra de la prostitución, depende quien la maneje. Estoy a favor de la prostitución auto-gestiva o cooperativa. Condenar la prostitución muchas veces tiene visos de moral. El tema de las imágenes (publicitarias) si es jodido porque pone a la mujer, y también al hombre, en un lugar de explotación y de cuerpos expropiados y colonizados para vender la prostitución. Pero si una persona decide prostituirse para ganarse la vida ¿Quién soy yo para prohibirlo?. Es más, debemos exigir derechos laborales para las y los trabajadores sexuales. Acá el tema es el mercado. Si unas bandas de trata de personas que secuestran chicas o chicos en convivencia con la cana, con algunos intendentes, etc, y con eso montan redes de prostitución yo estoy en contra, por supuesto. Ahora, si un chico o una chica quiere prostituirse..¿porque voy a estar en contra de su trabajo?.
Hay toda una cuestión muy moral en el medio y tiene que ver con la doble moral que tienen las sociedades. Por ejemplo en Amsterdem funciona el barrio rojo, y es una especie de cooperativa en una forma. Ellas pagan al Estado. Por supuesto que hay proxenetas ahí, pero están mas desdibujados. Ahora, decir que el cliente es cómplice… ¿Es cómplice de qué? Para resumir, me parece que la autogestión es esto es clave.

¿Estás al tanto del caso del prefecto Octavio Romero, para vos es un crimen institucional hacia la libre elección sexual?

No creo que haya sido institucional. Más bien me inclino a pensar que fue un grupo de compañeros con los que el almorzaba, con los que se bañaba o hacía guardia o incluso algún amigo. Acompañé a Gabriel, el chico con quien se iba a casar Octavio, en el recordatorio del año pasado, por suerte ahora la CHA logró que él pueda ser querellante en la causa.
De todos modos, no es un caso que haya investigado pero por lo que pude ver de afuera, se trató de un crimen de odio. Lo mataron por ser un puto que se iba a casar. Por puto legal. Y para mi lo mato un amigo o un grupo de gente con la que él tenía suficiente confianza como para dejar entrar en su casa.

¿No ves que desde el Estado, donde hay activistas de género, y desde el Mininisterio de Defensa o del de Seguridad falta hacer esa lectura de que se trató de un crimen de género?

Por supuesto que no hacen esa lectura. Pero la CHA hace esa lectura y las organizaciones GLTTB sí la hacen. No tengo muchos mas datos, pero si que Gabriel va a estar patrocinado por los abogados de la CHA.

¿Cómo ves el uso de algunas banderas históricas o el crecimiento como figuras públicas de algunos activistas dentro del oficialismo?

Hay algo que yo llamo la “Memoria Nesquik”, la memoria instantánea. Muchos y muchas ahora se declaran herederos del FLH, y ni saben quien fue, y ni sé si saben escribir correctamente este apellido. Reconstruyen una historia ante la ausencia o las contradicciones de quienes sí la vivieron.
No se puede reconstruir la historia inventando hechos, inventando protagonismos y cambiando los datos. Lo hacen porque el resto no sale a pararles el carro. Esto viene ocurriendo desde el 2004 ponele.
También tenes que ver la contradicción dentro del activismo, hay muchos que no pueden hablar, aunque tengan muchos años de militancia. Tienen una trayectoria de tantas contradicciones y de tanto oportunismo a partir del kirchnerismo, que mejor que se callen.
Por suerte gente va recuperando la voz para contar las cosas como realmente fueron.
Hay personas que se crean una autobiografía para poder entrar en canales de poder. En el activismo LGTB hay mucho de eso.
El mas sonado es Alex Freire. El nunca fue un activista político, siempre fue una loca frívola, hasta que recalo hace un tiempo como candidato del PS. Después de eso, se olfateo el kirchnerismo y de repente devino en kirchnerista. Ahora es un ferviente K con los dedos en V, y con un discurso oportunista. Un pibe que además está subvencionado con el Fondo Mundial de Lucha Contra el SIDA para su fundación Buenos Aires Sida. Es una situación muy repugnante para mucha gente ver a un tipo así. Alguien que se presenta en San Francisco como el Harvey Milk latinoamericano para para conseguir subvenciones. ¡Hay que tener huevos! Un poquito de pudor.
Hace muchos años, no había secretarías de la diversidad en ningún partido político, en ningún estamento de la administración pública. Es más, existían los edictos policiales, las razzias, eso duró mucho tiempo. Entonces yo digo, bienvenidos a la diversidad, pero pónganse las pilas.
Pero hay otro activismo, mucho más interesante, menos mediático, que es el más real.
El activismo de las provincias, mucho más valiente, por las dificultades del entorno. Hay que tener una mirada federal del activismo. Otro es el activismo que está discutiendo, hace rato, todo lo que es género, heteronormatividad, patriarcado y disidencia.
Un activismo muy independiente, por fuera de las organizaciones, nada que ver con el Estado.
Me parece fundamental reivindicar cada identidad. No creo que haya sólo una masculinidad y una femeneidad, sino que creo hay muchas masculinidades y muchas femeneidades.
Si uno no se visibiliza, nadie lo va a hacer por vos. El puto, el gay, siempre tuteló a las otras identidades. Primero a las lesbianas y después a las travestis y a las transexuales. El gran merito y el gran laburo militante que han tenido ha sido la exposición que han tenido. Por eso es muy importante la ley de identidad de género. Ahora esta la batalla cultural, educativa, etc.
Esto que yo hablaba de la “memoria Nesquik” y de la apropiación de la historia y de ciertas herencias no triunfe, va a tener que ver con que otros y otras demos nuestra voz y digamos ésto se construyó desde 1967. En el 67 “Nuestro Mundo”, después el FLH, después vino la dictadura y no hubo otra organización hasta la CHA en el 83 y después se vino creciendo. Esto no es de ahora. No es de la mano bendita de Nestor Kirchner, aunque claro que el kirchnerismo acompañó. Pero acompañó luego de muchos años de historia ya transcurrida. Como también hacen los demás partidos políticos.
¿Por qué el kircherismo tiene tantos militantes de la diversidad? Porque en lo concreto son quienes mejor hicieron los deberes. O los que por lo menos hicieron ciertos deberes. Yo entiendo al compañero o a la compañera que es kirchenirsta, no confió como confían ellos en este gobierno. Porque, te vuelvo a repetir, para mi es un yogurt con fecha de caducidad.
Ahora, sería muy tonto de mi parte tener ese yogurt en mi heladera y no comerlo mientras está fresco.

Presentaste también un libro de poesías que además de cosas íntimas habla también de compañeras y compañeros de activismo…

Es una parte de mi volver a Buenos Aires y estar acá. Son mis textos escritos durante 15 años, sumados a los que escribí durante estos dos últimos años acá. No solo reflejan al activista político sino también al tipo que sufre y que ama. Soy todo eso. No solo una parte u otra.
Es la poesía como arma política.
Es el link (así lo definió el sociólogo Ernesto Meccia –autor de La Cuestion Gay, y Los Últimos Homosexuales) entre mi vida como militante y mi vida como escritor.

¿Cómo surge la idea de hacer El Vahido?

Es recuperar nuestras voces, nuestra memoria y dar lugar al debate.
Romper un poco con esa sensación de pelea constante, de pensar que no podemos sentarnos a charlar si no es escupiéndonos a la cara.
Tenía que haber un espacio donde la gente se pueda sentar a debatir. Desde el respeto. En el programa somos como militantes del abrazo. Que no quiere decir militantes de la no diferencia. No tengo porque odiar al otro con quien tengo diferencias. No estoy hablando de los milicos o de la derecha, estoy hablando de compañeros con los que después estás en la calle activando. Porque había militantes que no se podían sentar a hablar. Casi como las rupturas en el trostkismo, que ayer tomaban mate y después se cagaban a trompadas en las movilizaciones para ver quien pasaba primero.
Creamos El Vahído con estas consignas: Recuperación de la memoria, independencia y pluralidad.
Acá hay memoria. Independencia económica porque no queremos que nadie nos marque la agenda. Y hay pluralidad porque se debaten distintas cosas entre gente que no se va a poner de acuerdo, pero desde un lugar tranqui.
Combatimos la tinelización de los medios donde cualquier dice cualquier cosa de los demás. Ya está bien de las voces de la marica, la torta o la trava oficial por eso Flor de la V representa todo lo que yo nunca voy a ser. Es egoísta, insolidaria, oportunista y además quiere ser lo que nunca va a ser. Al extremo de querer lavarle la cara a la Iglesia llevando a sus hijos a la fe. Flaco favor le hace a tantos años de lucha que la voz de la normalidad sea Flor de la V. Porque la sociedad en general nos quieren educaditos, casados y con hijos. Yo no quiero ni casarme ni se monógamo, ni estar limpito.

El cardenal argentino Jorge Bergoglio, enemigo de los derechos sexuales y del aborto legal, acaba de ser ungido como Papa Francisco I ¿qué pensas de su nombramiento?

Bergoglio fue elegido como el nuevo CEO del Vaticano y Cía. Sociedad Anónima. Como arzobispo de Buenos Aires convocó a una “guerra de Dios” contra el matrimonio y la adopción para personas del mismo sexo en Argentina. Bergoglio dijo “no seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”.
Este señor que ya está preparado para meterse en nuestras camas, y nuestros cuerpos, debe explicar aún su complicidad durante la dictadura militar argentina, fundamentalmente su relación con el Almirante Massera.
Ya está todo de blanco, listo para seguir condenando nuestro amor, nuestra forma de relacionarnos, nuestras identidades. Ya está preparado para prohibir el aborto y el derecho de las mujeres y de cualquier persona a decidir sobre su propio cuerpo. Ya estarán lustrando sus zapatitos rojos para pisar países gobernados por dictaduras y gobiernos totalitarios, y bendecirlos; mientras levanta su dedo dorado contra las libertades individuales y la ciencia.
Bergoglio ya está en la cima del circo, poco le quedó del dogma jesuita de “formación religiosa y humana, vida austera, renuncia a honores, y fuerte espíritu misionero”.
Cuenta Horacio Verbitsky que “la administración de Bergoglio (de la congregación de los Jesuitas) dejó un faltante de unos seis millones de dólares en la contabilidad de la Compañía de Jesús, provenientes de aportes y donaciones que no se registraron en los libros”.
El nombramiento de Bergoglio como Papa, es un golpe tremendo a la posibilidad de tener en nuestro país Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Si faltaba coraje en el ámbito político, su elección abre un nuevo ciclo de muy malas noticias.
El dulce de leche, el taxi, la birome y Gardel son argentinos. El nuevo inquisidor también.

El Vahído se emite todos los domingos de 21 a 24 hs por FM La Tribu 88.7 de Buenos Aires y por fmlatribu.com

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