Rosario: Giros hacia la Ciudad Futura

Foto: Giros

Por Claudio Socolsky

Cuenta Juan Monteverde, uno de los referentes del movimiento, que el germen de Giros brotó en el 2005, con 15 años recién cumplidos, junto a un grupo de amigos de la secundaria. “Nacemos medio a contramano –dice riéndose–, pero con la idea de trabajar en los barrios negando la cuestión asistencial planteada por la Iglesia, los partidos y las ONG tradicionales. Tomando distancia del prototipo cuatro gatos encerrados en una pieza que hacen 20 mil reuniones hablando sobre la Segunda Internacional”, recuerda. Más allá de tener la intención de construir un taller cultural, el Grupo Independiente Rosario Organizado Solidariamente (Giros) pronto supo que debía transformarse en un proyecto político.

La casualidad quiso que la madre de un integrante de Giros realizaba trabajo social en el Centro de Salud de Nuevo Alberdi, uno de los barrios más relegados de Rosario. “En la primera reunión nos trajo un informe relevando que en el barrio no predominaban los aparatos políticos, la falta de documentación de los vecinos los dejaba fuera de la cuestión clientelar. Contactamos a una señora que daba una copa de leche, pero que tenía la necesidad de hacer algo más con los chicos. Arrancamos en el patio de la casa de Luisa, donde hoy está nuestro Centro Cultural. Al tiempo se sumaron los padres de los chicos”, continua Juan su relato.
Allí empezaron a construir la lógica de trabajo territorial, yendo casa por casa, sumando estudiantes de diferentes carreras para dividir el barrio en cuadrículas y hacer un seguimiento de las necesidades de cada familia.

Un proyecto político
Un año más tarde se iniciaron los rumores sobre la construcción de un country en la zona rural pegada a Nuevo Alberdi. Convocaron a los vecinos a una asamblea para ponerlos al tanto y juntar la información.
Poco tiempo después, en el verano 2007, con las inundaciones de Nuevo Alberdi, el trabajo de Giros cambió por completo. Comenzaron las diferencias con los funcionarios municipales y provinciales en el centro de evacuados, en el que solamente podían estar las mujeres y los niños menores de 14 años. Junto al padre Daniel Siñerys decidieron crear un centro autogestivo en la Capilla. Pero el lugar también se inunda y terminan organizando un centro en el ferrocarril con la gente de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) en el que ayudaron durante una semana a más de 500 personas. Frente a esta situación, el municipio rosarino decidió enviar gente para reforzar la asistencia. Los chicos de Giros realizaron una recorrida por los medios rosarinos, transformándose en una de las fuentes más confiables para contar lo que estaba pasando en el lugar.
“Hicimos un operativo de estar 24 horas en el territorio y nos referenciamos como gente que no cayó al barrio en paracaídas, para poder encarar el problema puntual de la inundación, pero sin olvidarnos de la cuestión de fondo de la tierra; algo que dejamos escrito en el primer comunicado de nuestra historia, además, teníamos esta cuestión de la comunicación estratégica que veníamos estudiando en la facultad, algo muy raro dentro de una organización”, explica Juan.
Una vez que bajó el agua, automáticamente las familias comenzaron a asistir a las asambleas para decidir entre todos los pasos a seguir. Desde Giros querían hacer algo distinto e iniciaron un sistema de trabajo solidario y de patrulla para reconstruir las casas de las familias, realizando censos y acompañando a la comunidad en sus protestas frente a la municipalidad.
Mientras esto sucedía, en setiembre del 2007, un vecino los alertó sobre la presencia de una persona en los límites de Nuevo Alberdi que les decía que se tenían que ir. El fantasma del desalojo estaba allí, latente. Confeccionaron un dossier que titularon “De la inundación al negocio inmobiliario”. Aprovechando la buena cantidad de contactos con la prensa local, y luego de organizar una marcha hacia el Concejo, pudieron instalar el tema en los medios. “Al ser tan raro el fenómeno que se estaba dando, empezamos a buscar información; pero sobre todo, a formarnos en esto porque no sabíamos cómo carajo encarábamos estas cosas. Junto a los vecinos de la Comisión de Tierra y Vivienda decidimos tecnificar algunas cosas para que cuando nos reuniéramos con un funcionario no nos cambiaran el eje desde lo político”, cuenta Juan.

Foto: Giros

De la inundación a la Ciudad Futura
A fines del 2007, en el marco del trabajo final de una materia de la carrera de Comunicación, nace el blog Ciudad Fragmentada. Hicieron otro operativo de medios para instalarlo y lo acompañaron con una intervención urbana. “Comienza otro proceso importante, conceptualizando mejor esta cuestión de territorio. No se trataba de una lucha reivindicativa por el día a día, sino que tenía que ver con algo más profundo; en definitiva, el territorio es el lugar donde producimos nuestras vidas y eso es lo que hay que defender. Acá la lucha no era por un barrio, por el derecho a la vivienda o por el desalojo, es una lucha por el derecho a la ciudad. Cuando existe una práctica real en el territorio, lo que uno hace es romper la concepción unidimensionalista de lo estatal en la política. Para la mayoría de los actores políticos, lo central sigue estando en el Estado, y eso tiene una implicancia enorme en la militancia, porque si no desde el Estado no se puede hacer nada. Había que mostrar una alternativa, porque no podíamos solamente denunciar que se iban a producir desalojos para armar un barrio privado. La búsqueda de alternativas sintetiza nuestra construcción, y eso lo hicimos sentándonos a negociar con el municipio y agotando en miles de reuniones todas las instancias institucionales, para legitimarnos y que no nos acusaran de tirapiedras. A partir de esas reuniones nos dimos cuenta de que ni los mismos funcionarios conocían el tema”, sigue recordando Juan.
En el 2008, luego de muchas denuncias, consiguen una reunión con el intendente Miguel Lifschitz logrando cambiar los planos del Plan Urbano 2007/2017 donde la zona de Nuevo Alberdi aparecía como barrio privado. Lifschitz también les ofrece un espacio institucional en el Centro Descentralizado Municipal del barrio. “Con el subsecretario de Planeamiento determinamos que lo primero que había que hacer era tener una foto aérea, y nos consiguieron un avión para hacer las tomas, mientras discutíamos cómo planificar el tema de las viviendas y de la producción”, cuenta el integrante de Giros.
Dieron vuelta la correlación de fuerzas, algo impensado, y bajo la consigna “nunca la lucha se termina en un día”, deciden trabajar en un proyecto propio para pelearlo a largo plazo. De todos modos, Juan reflexiona un momento y asegura que tuvieron claro como concepto político que el enemigo no era el municipio. “El enemigo son las corporaciones económicas, y eso cambia la estrategia de la lucha y la práctica de la militancia cotidiana. Cuando hicimos la caminata del ¡Ya Basta! por distintos puntos de la ciudad, fuimos a buscar a gente con nombre y apellido que muchas veces terminan decidiendo los destinos de una ciudad”, explica.
Ya trabajando en el Empalme, otro barrio periférico de la ciudad, amenazado por la construcción de un country (de Aldea, la misma empresa constructora que en Nuevo Alberdi), la policía se llevó a varios compañeros de Giros. “Nos cuentan que los habían llevado por averiguación de antecedentes, los pusieron a todos en bolas contra la pared, les decían que se dejaran de joder con la cuestión de la tierra, que les iban a explicar cómo era el tema de la propiedad privada; evidentemente ahí había otra intencionalidad. Acá se evidenció el problema de la tierra y para nosotros el mensaje era claro, nos querían sacar de acá. Esto también tuvo un rebote increíble en los medios. Fue fuerte ver en una placa de un canal ‘Militantes de Giros detenidos’. Lo cierto es que después de unos días volaron a los dos comisarios. Esta etapa también fue un punto de inflexión en la organización. Podríamos haber hecho la heroica, denunciar persecuciones políticas, pero decidimos poner en la agenda un tema del que no se hablaba, y que hoy tiene visibilidad”, relata.
“Allí nos recibimos de militantes luchadores”, sigue diciendo Juan con una sonrisa. “Nos llamaron desde la CCC hasta Apropol (un grupo de policías santafesinos que pretenden sindicalizar la fuerza). Lo cierto es que comenzamos a realizar una investigación más seria para tratar de relacionar lo que ocurría con los terrenos de Nuevo Alberdi y Empalme, descubrimos cómo desde una cartografía se puede cerrar un modelo económico, social o político”, continua su relato.
A partir de recabar la información necesaria, reconstruyeron un archivo completísimo sobre la identidad de los propietarios de esos terrenos. Recordaron que luego de haber realizado un pedido al Concejo Municipal, en el año 2006, les habían enviado un abultado expediente, repleto de inexactitudes y completamente desactualizado. “La información en las luchas territoriales es clave, y vinculando esa información nos damos cuenta de que en todo Rosario se repetían tres o cuatro nombres, propietarios de 1.444 hectáreas; un 9% del total de las tierras de la ciudad en sus manos”, describe Juan. La investigación tiene repercusión pero desde el Estado no hay respuesta. De todos modos, algunos concejales opositores se interesaron en el trabajo de la organización. El apoyo les dio fuerzas para tratar de instalar el tema en la Cámara de Diputados en la ciudad de Santa Fe. Hicieron acampes, les mostraron a cada uno de los legisladores un pdf con la investigación y el proyecto alternativo Ciudad Futura, exigiendo la expropiación de los territorios. La iniciativa no prosperó porque la presión de los lobbies dejó al proyecto naufragando en una de las comisiones de la Legislatura. “Pero allí se da nuestro acercamiento, a partir de unas pasantías que hicimos con algunos vecinos, al Movimiento Nacional Campesino (Mocase), otra bisagra en nuestra organización. Buscábamos otra perspectiva y decidimos ingresar al movimiento, algo muy raro porque no hay nada más urbano que nuestra lucha, pero encontramos un movimiento nacional con una visión muy parecida sobre la lucha y la militancia acerca de la defensa de un territorio como modo de vida, generando una alternativa. Pasar de Nuevo Alberdi a Ciudad Futura, el nombre de un periódico de un único número que sacó Gramsci, tiene mucho que ver con eso; encontramos un modelo que puede ser replicado en toda la periferia.”

Construir un territorio en otro lugar
Habían pasado cinco años del nacimiento de la organización, y a la hora de hacer un balance general decidieron pasar de ser una organización para convertirse en Giros El Movimiento. Tras la nueva experiencia, la agrupación considera que es tiempo de apuntarles nuevamente a las corporaciones. Realizan la campaña “Los Monopolios no gobiernan la ciudad”, apoyando la lucha que logró frenar los despidos del multimedios La Capital por parte del Grupo Uno, de Daniel Vila y José Luis Manzano. Viajan por Europa conociendo experiencias de Movimientos Vecinales y ponen en campaña la idea de prohibir los barrios privados. Es el último hito en la historia del movimiento que Juan, luego de dos largas horas de charla, finalmente recuerda de esta manera: “Cuando inauguramos la central, decidimos producir un hecho visible. Organizamos una Mesa de la que participaron concejales y legisladores para debatir la Reforma Urbana. Provocativamente pusimos como último punto de debate la prohibición, logrando que se produjeran buenas discusiones, aunque nadie dijo que no era posible. Con el apoyo de la gran mayoría de los participantes de la Mesa decidimos testear y profundizar un poco más el tema entre algunos concejales para saber en realidad si había espalda para sostener el proyecto, que comparado con el de la expropiación, parecía más sencillo. Pusimos toda la tropa e hicimos una gran campaña con distintas actividades. El proyecto comenzó a tener aceptación en un sector de los concejales socialistas, lo que nos otorgaba un número favorable, indispensable para que se aprobara. Conseguimos niveles de adhesión impensados, incluso el presidente del Concejo, cuando presentamos el proyecto en la conferencia de prensa admitió no darle vergüenza ‘decir que esta cuestión de la tierra la aprendí de ustedes, que no sabía que esto pasaba’. Empujamos y se logró, con mucho rebote nacional e internacional. Fue importante políticamente que un movimiento social autónomo haya ido a una institución como el Concejo Municipal, y que haya puesto de acuerdo con todos los sectores en un debate con estas características que hacía mucho no se daba”.
El pasado 4 de abril, Giros inauguró la Escuela Territorial Insurgente Camino Andado (ETICA). El espacio es parte del Plan de Seguridad Territorial que Giros presentó al Municipio luego de mantener un acampe frente a la intendencia, y apunta al arraigo de la población en su lugar de residencia. “La escuela territorial insurgente nace como parte de una disputa territorial, como respuesta al saqueo total que sufre ese territorio. No sólo un saqueo de sus bienes comunes, como la tierra, sino un saqueo de la diversidad humana, de los sujetos a quienes se intenta desarraigar de su territorio mediante la profundización de los desalojos para cumplir con los intereses del poder privado, que pretende controlar esas tierras, ya que son una zona estratégica para megaemprendimientos”, señalaron a través de un comunicado.

 

Petre


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