Araceli y el oscuro pasillo del punitivismo

Araceli

Un tipo con cuatro causas penales, que trabajaba en un Corralón de Materiales. Pedazos de cuerpo irreconocibles enterrados bajo un sobrepiso de cemento en una casa con fondo en José Leon Suárez. Esa es la imagen visible, la que muestran del final esperado de un cuerpo de una mujer sobre el que cargó la mayor de las desidias, sobre el que ya habían decidido que no aparezca por no hacer nada para hacerlo.
Si no es ella, peor: porque es otra piba a la que nadie estaba buscando. Qué oscuro se vuelve el pasillo del punitivismo cuando no es sólo el violador, como dice Rita Segato, si no la sociedad toda la que espera esa moralización (encima racista) como principio y fin del circulo de violencia: ´acá esta el salvaje negro albañil que se la cogió en un camión`.
El y sólo él la mató. He ahí lo único escandaloso del machismo, el que todxs condenan en el único momento en que las condenas tienen sentido: cuando ya es demasiado tarde.
Pero cuando arrasan con politicas de género, cuando se suprime la Educación Sexual Integral (y nos introyectan la religiosa) en los colegios, en un momento donde esta en peligro hasta el derecho mismo a educarse, y aun más: la posibilidad material concreta de una familia de siquiera poder hacerlo si es que sus hijxs no tienen que salir a trabajar también para sobrevivir, cuando en definitiva tenemos mundialmente la peor demostración de poder patriarcal capitalista gobernándonos, se impone la hegemonía de hacer que todo esto lo consideremos dentro de los límites de lo aceptable.
Ese es el método: encontrar al agresor, premiar a la policía. El Estado y la sociedad machista encapsulados pueden, ahora si, una vez más, seguir funcionando perfectamente.
La vuelven a enterrar.

Melina Alexia Varnavoglou


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