Thursday 22nd June 2017,

29Ñ: influencia de masas contra los despidos

La masa es poder y lo sabe. Las ollas hirviendo recibirán este viernes, en esquinas y plazas, a las pastas reales y amasadas con tuco en una performance de resistencia contra el tramposo discurso de los ñoquis estatales. Los 20.000 despidos, el Despidómetro tuitero, las iniciativas barriales, el protocolo de Cambiemos y el discurso único de los medios masivos como justificativo del achicamiento del Estado. #29Ñ #NoSomosÑoquis #NuestroTiempo

pieza gráfica para el 29Ñ realizada por Emiliao Ocantos/Esfera Común

Se iniciaron pocos días después del traspaso de mando. Primero fueron rumores, luego publicaciones personales en redes sociales: que ciento cincuenta despidos en Jefatura de Gabinete, que otros dos mil en el Senado, que despidieron mil municipales en Quilmes. El año empezó con una catarata diaria de noticias sobre despidos y cesantías, primero en goteo y luego en chaparrones; en pocos días la cifra de los despidos empezó a ser tema habitual en los lugares de trabajo. Durante la primera semana de enero, la represión con gases y balas de goma a trabajadores municipales despedidos en La Plata dejaba en claro qué métodos de disuasión podían adoptarse contra aquellos que se resistieran a la sentencia del telegrama de despido.

Infografía de El Despidómetro

Al cumplirse el primer mes de mandato presidencial de Mauricio Macri, los despidos ya sumaban veinte mil en el sector público y se hablaba de una cifra indefinida, quizás similar, en el sector privado. Se transformaron en la noticia a seguir cotidianamente por los laburantes. Así también los testimonios de despedidos en sus perfiles personales acumulaban likes y retwitsen las redes sociales, en triste contrasentido, al igual que los seguidores de Facebook y la cuenta de Twitter de El Despidómetro, un medio de comunicación en las redes que lleva la cuenta de la gente que perdió su trabajo desde que Macri asumió la jefatura de Estado.

Andrés Ibarra, ministro de Modernización macrista, ya antes de asumir su cargo aclaró que venía a hacer la limpieza de «ñoquis kirchneristas». «Son ñoquis», dijeron livianamente ministros y secretarios de Estado, mientras las notificaciones de no renovación de contratos se multiplicaban en programas de agencias de gobierno, secretarías y ministerios. Se llegó por momentos a situaciones escandalosas, como la que protagonizó la vicepresidenta Gabriela Michetti, quien tuvo que deshacer un decreto de cesantías en el Senado cuando se dio cuenta de que muchos de esos empleados eran parte del cupo legal que obliga a organismos estatales a emplear gente con discapacidades motrices o de otro tipo.

 

imagen de Diego Posadas y José Luis Meirás / Esfera Común

El instructivo de los funcionarios de Cambiemos para echar estatales tienetres pasos: primero el despido, en muchos casos masivo; segundo, si hay resistencia, armar alguna instancia de «revisión» con la promesa de enmendar eventuales errores; por último, en los lugares de trabajo donde hay organización y lucha, ofrecen a los despedidos la renovación de los contratos por tres meses, plazo en el que evaluarán quiénes mantienen su empleo.

imagen de Horacio Petre

Los despidos se llevan a cabo junto a la campaña de estigmatización que el gobierno de Macri puso en marcha con la advertencia de que van a «limpiar» el Estado de ñoquis y de simpatizantes de La Cámpora. Pero la regla que se adoptó fue despedir sin importar qué tarea cumplía cada trabajador. Peor aún, muchos de los cesanteados se enteraban por las redes sociales que al regresar de sus vacaciones ya no tendrían su puesto de trabajo. La habitual calma dominguera de los ministerios en enero desapareció, muchos dejaron para más adelante su pedido de período vacacional, temiendo que si tomaban su receso estival estarían dejando para siempre su puesto de trabajo.

NO SOMOS ÑOQUIS

Las primeras reacciones organizadas surgieron desde abajo, sacudiendo la modorra de las representaciones sindicales y también haciendo recuperar en muchos estatales precarizados una noción de clase y pertenencia gremial que se había diluido. Salir a combatir la estigmatización de su trabajo en el Estado a través de los medios al alcance fue la primera reacción, así el «No Somos Ñoquis» fue la consigna fundacional del «Movimiento de los Ñoqueros», que se expresará en Plaza Congreso, el Centro Cultural Kirchner, la Plaza Moreno en La Plata, entre otros lugares en donde hoy se llevará a cabo el #29Ñ, una iniciativa activista para dar visibilidad a la realidad de los despedidos.

Esfera Común

esta nota fue publicada el 29 de enero de 2016 en Esferacomun.com.ar

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